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Erne exige a Balza que depure a los mandos policiales "incompetentes"

Castro dice a los agentes que no cumplan órdenes que impliquen riesgos

Los cerca de 500 agentes de todas las unidades de la Ertzaintza afiliados a la central mayoritaria de la policía vasca, Erne, que se reunieron ayer en Bilbao para valorar el acuerdo suscrito la víspera entre el Interior y los cuatro sindicatos, exigieron al consejero de Interior, Javier Balza, que depure "a los mandos incompetentes y politizados que aún se mezclan con los que merecen todo nuestro respeto".

Los afiliados a Erne saludaron la retirada del actual sistema de trabajo en la Ertzaintza (Egunsentia), logrado tras 15 horas de reunión con los máximos reponsables de Interior. Pero exigieron nuevas caras para llevarlo adelante. La reunión comenzó con una exposición del acuerdo del secretario general de Erne, Iñaki Castro, quien animó a los agentes, con el texto del acuerdo en la mano, a "no cumplir una orden si con ella está en peligro vuestra seguridad personal". Castro se lamentó de que el actual equipo de Interior haya necesitado tener dos muertos más en la lista de ertzainas abatidos por la organización terrorista -en alusión a la afiliada de Erne Ana Isabel Arostegi y Javier Mijangos, por los que se guardó un minuto de silencio- para aceptar retirar el Egunsentia. Esta ha sido una petición reiterada por Erne, Comisiones y UGT desde que se implantó este sistema de trabajo de la etapa de Atutxa. De hecho, en el texto aprobado a mano alzada, elaborado por el ex secretario general y miembro de la Junta Rectora de Erne, Joseba Bilbao, se expresa la preocupación por las "dinámicas en la que se producen los acuerdos en materias sensibles, como la seguridad propia de los agentes".

Las versiones que de ese intento de integrar a un representante de la oposición en la mesa de la comisión dieron una y otra parte difieren sensiblemente. Sólo coinciden en el reconocimiento de la existencia de las conversaciones y de la oferta, pero divergen incluso en el relato de quién tomó la iniciativa. Según los socialistas, fue el portavoz del PNV, Joseba Egibar, quien les ofreció la vicepresidencia, bien para ellos o bien para un representante consensuado entre socialistas y populares. Ares aseguró haber transmitido el ofrecimiento al PP, cosa que su portavoz, Leopoldo Barreda, reconoció, aunque señalando que no dio por recibida ninguna oferta, ya que no se les hizo directamente.

Según los grupos del tripartito, y así lo aseguraron tanto el secretario general de EA, Gorka Knörr, como el diputado de IU Antton Karrera, fue el porpio grupo socialista quien les pidió un lugar en la mesa de la comisión para finalmente, ayer mismo por la mañana y media hora antes de constituirse la comisión, decir que no a la oferta de la vicepresidencia, a la que EA habría renunciado.

La principal razón aducida por el portavoz socialista -que ancló su negativa en la necesidad de alcanzar un "acuerdo global" sobre todos los nombramientos que el Parlamento debe hacer- fue considerada una excusa por el tripartito. "Suena más a disculpa que a otra cosa", señaló Rafael Larreina, quien explicó que la constitución de la comisión no podía retrasarse hasta concluir las negociaciones para nombramientos como los del Tribunal de Cuentas, la dirección general y el consejo de EITB, o el Ararteko. El vicepresidente del Parlamento y secretario general de EA, Gorka Knörr tachó de "absolutamente falso" que el PSE se hubiera referido a otros puestos institucionales durante las conversaciones.

Trabajo intensivo

Ares defendió que la oposición debe estar representada en función de la presencia que las elecciones han otorgado a cada grupo y aclaró además que "la aceptación o no dependía no sólo de la decisión del PSE, sino del conjunto de la oposición, en este caso, también del PP". El representante de IU, Antton Karrera, consideró esta actuación del grupo socialista como un nuevo ejemplo de su supeditación al PP.

La presidenta de la comisión, Elixabete Piñol, anunció para finales del próximo período legislativo un avance de su trabajo y recordó que, pese a su carácter abierto, podrán constituirse "ponencias específicas" si se estima oportuno. Piñol lamentó que la oposición no esté presente en la mesa y mostró su intención de impulsar al máximo el trabajo para consensuar la semana próxima un plan y un calendario de trabajo y fijar la periodicidad de las reuniones. La primera convocatoria de trabajo efectivo se prevé para dentro de 15 días. Piñol recordó que la comisión nace para trabajar por el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika, pero también para analizar las posibilidades de actualizar el marco jurídico político según sus propias "potencialidades".

Tanto Barreda como Ares consideraron un mal signo la presencia en la comisión del diputado de Batasuna Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera, aunque reconocieron su legitimidad, y resaltaron la ausencia de Arnaldo Otegi, el único de los portavoces de grupo que no estará en ella. Ares advirtió al tripartito de que deberá optar entre buscar la coincidencia "con el resto de los partidos democráticos" o el acuerdo entre sólo nacionalistas. Barreda resaltó que para el PP "el autogobierno es el Estatuto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de noviembre de 2001