La Junta admite fallos en la seguridad del centro de menores de Carmona

12 de los 18 menores delincuentes huidos siguen en paradero desconocido

La directora general de Reforma Juvenil de la Junta de Andalucía, Carmen Belinchón, admitió ayer que el centro de menores de Carmona (Sevilla), de donde el martes se fugaron 18 jóvenes, tiene claras carencias en sus sistemas de seguridad. El centro está gestionado por la Fundación Diagrama, que es la que contrata a los trabajadores y alquila la seguridad privada para custodiar a 25 menores, algunos de ellos condenados por homicidio o atraco a mano armada. Al cierre de esta edición aún quedaban 12 jóvenes en fuga.

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Según refleja la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, corresponde a las comunidades autónomas ejecutar las medidas que ordenen los jueces de Menores. Así, en Andalucía, el Ejecutivo autonómico es el responsable de los distintos centros de menores, aunque a su vez puede dejar la gestión en manos de entidades privadas, fundaciones sin ánimo de lucro, y estos organismos ponen el local, contratan al personal y alquilan la seguridad privada de los mismos. La responsabilidad última, sin embargo, siempre recae sobre la Administración autonómica.

Éste es el caso del centro Los Alcores, de Carmona, gestionado por la Fundación Diagrama y del que se escaparon 18 internados en la madrugada del pasado martes. Desde el Ejecutivo autonómico (PSOE) se admitía ayer que el centro de Carmona presenta carencias en cuestiones de seguridad. Así, el centro, inaugurado en mayo pasado, aún no dispone de servicio de vigilancia por circuito cerrado de televisión, entre otros aspectos. Belinchón aseguró que estos fallos se solventarán en un plazo de una o dos semanas.

En el centro estaban recluidos 25 jóvenes, algunos de ellos condenados por homicidio (al menos uno, por el denominado crimen de la movida en Jaén). Otro caso es el de un chaval condenado por su participación en un atraco a una sede de Logista en Andújar (Jaén), que se saldó con un muerto y varios tiroteos en Sevilla. En este centro también había varios menores condenados por atraco a mano armada.

La noche en la que dos menores en busca y captura por varios delitos y originarios de las zonas marginales de Sevilla se encaramaron a un árbol, saltaron al interior del centro con una escopeta de caza y una pistola en la mano, tan sólo había un guarda de seguridad y tres técnicos educativos para repelerlos. Por supuesto, sin armas de ningún tipo. Un policía hacía ayer de tripas corazón y aseguraba que 'con un abrelatas' algunos de los chavales internados o sus amigos en el exterior eran capaces de asaltar uno de esos centros. La Fundación ha doblado su plantilla de vigilantes en Carmona de ocho a 16.

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Belinchón ahondó en ese sentido y hablaba de una 'evolución' dispar entre el perfil del menor delincuente y las respuestas que ofrecen las Administraciones. Aun así, la directora general de la consejería andaluza de Asuntos Sociales y antigua juez de menores defiende que los guardias que custodian a los jóvenes recluidos no dispongan de armas u otros medios coercitivos y que se intente parar las posibles fugas o comportamientos violentos con el 'espíritu de la Ley del Menor', que apuesta por la reeducación y el reintegro social de los chavales que hayan cometido algún delito. 'Si no, que vuelvan a meter a los menores en los módulos de las cárceles'. La Junta sí pide, sin embargo, que la Guardia Civil o la Policía den especial relevancia en sus rondas al exterior de estos centros.

El fiscal jefe de Sevilla, Alfredo Flores, considera que es una 'barbaridad' que estos servicios de vigilancia estén en manos privadas y pide una solución rápida al 'vacío' al respecto en la ley del menor. Para Flores, esta situación perjudica hasta el seguimiento por parte del juez, ya que se debe fiar de personal privado.

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