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Polémica en Sant Pere de Torelló por el proyecto de una central térmica

Los vecinos temen que la instalación emita gases contaminantes

La propuesta de construcción de una central térmica en Sant Pere de Torelló (Osona) ha provocado una fuerte polémica en la población desde que llegó a la mesa del alcalde, Jordi Fàbrega. Los alcaldes de Torelló y Sant Vicenç y dos plataformas ciudadanas se oponen al proyecto argumentando el impacto ambiental negativo que éste podría tener para el valle del Ges. Dos estudios ambientales encargados por el Ayuntamiento de Sant Pere de Torelló niegan cualquier impacto negativo sobre el medio ambiente y la salud.

La térmica que abastece de agua y calefacción a la población, una de las grandes obras del anterior alcalde de Sant Pere, el polémico Ramon Vaqué (CiU), había llegado a una situación insostenible: con unas pérdidas anuales de 22 millones de pesetas (132.530 euros) y un avanzado estado de abandono técnico, se había convertido en una carga para un Ayuntamiento que acarrea una deuda de más de 700 millones. Para resolver el problema, el consistorio decidió sacar a concurso público la gestión del servicio municipal de calefacción y lo abrió a la participación de la iniciativa privada.

El proyecto escogido fue el de las empresas Cespa, Endesa, Emte y Estabanell y Pahisa. Según el alcalde, Jordi Fàbrega, era el más ambicioso y el único viable porque además de asegurar la gestión del servicio, preveía construir una nueva central térmica de cogeneración. El proyecto contempla una inversión de 5.000 millones de pesetas para construir una nueva central que permita quemar entre 90.000 y 120.000 toneladas de residuos al año y generar 24 megavatios anuales. El 70% de los residuos quemados será madera sin tratar. Está previsto que la central entre en funcionamiento en 2003.

Pero el proyecto provocó la inmediata oposición de los tres municipios del valle de Ges -Torelló, Sant Vicenç y Sant Pere- y varias entidades ciudadanas, que ante el temor de que la nueva térmica pueda provocar daños en la salud y en el medio ambiente, encargaron sendos estudios a organismos independientes a través de la Junta de Residuos.

Informe positivoEl equipo de gobierno del Ayuntamiento de Sant Pere de Torelló al completo fue el encargado de presentar, como si de un gran triunfo se tratara, los resultados de dos estudios ambientales sobre el impacto de la central térmica. Tanto el documento del Instituto Químico de Sarrià como el de la Universidad Politécnica de Cataluña concluyen que los impactos ambientales y sobre la salud pública de esta planta se presumen insignificantes. Es más, los datos sobre emisiones a la atmósfera revelan que la adopción de la tecnología más avanzada en este campo permitiría reducir la contaminación de la central que funciona actualmente.

Las caras de satisfacción eran notorias entre los representantes municipales el día que ofrecieron estos resultados. En los últimos meses habían recibido un alud de críticas que finalmente podían rebatir. El alcalde, Jordi Fàbrega, no dejó espacio para la polémica. 'Lamento que se haya utilizado la cuestión de la térmica para crear alarmismo social y para acusarnos de querer el mal para la población'.

Fàbrega ha querido dejar claro, sin embargo, que aún no hay nada decidido. 'Por el momento, el proyecto es sólo una propuesta y la decisión final no llegará hasta ver el proyecto definitivo'. En este sentido, las empresas impulsoras de la térmica se han comprometido a estudiar las seis tecnologías europeas más avanzadas en el campo de las plantas de combustión de biomasa para elegir cuál adoptan y redactar el proyecto definitivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2001