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Necrológica:NECROLÓGICAS

Mariano Navarro Rubio, ex ministro y ex gobernador del Banco de España

Lo habitual es que los políticos, a pesar de aparecer en primera fila de la vida pública, desempeñen un protagonismo discreto en la evolución de los países. Nacido hace 87 años, Mariano Navarro Rubio debe ser conceptuado como una de las figuras más destacadas en el elenco de los colaboradores de Franco. Fue, en efecto, el autor fundamental de un cambio, quizá inevitable y sin duda positivo, en la historia de aquella dictadura que en buena medida contribuye a explicar la España actual.

Su biografía política resultó peculiar. Militar del cuerpo jurídico y letrado del Consejo de Estado, siempre juzgó a los falangistas como insolventes demagogos, pero hizo su carrera política en sindicatos. Dotado de todo un carácter y con fama de eficiente, en 1955 era ya subsecretario de Obras Públicas y llegó en 1957 a la crucial cartera de Hacienda.

Fueron los meses siguientes aquellos en los que jugó un papel decisivo para el destino colectivo de los españoles. El Plan de Estabilización de junio de 1959 se debió primordialmente a su persona. Contó luego que Franco había sido siempre reticente a abandonar la autarquía nacionalista y las experiencias intervencionistas del periodo bélico. Cuando alguno de sus adversarios políticos, como Planell, intervenía en el Consejo de Ministros defendiendo ese tipo de opción, Franco acababa concediéndole 'las dos orejas y el rabo' en señal de triunfo. Navarro, sin embargo, proponía siempre que 'las reglas de la buena economía son de absoluta aplicación en España'. Sólo cuando probó ante Franco que el régimen estaba a dos pasos de la quiebra y de hacer reaparecer la cartilla de racionamiento si había una helada de la naranja, logró imponer un paquete de medidas económicas que fue el primer programa en este terreno del régimen. El plan resultó el punto de partida del crecimiento de los años sesenta. Apoyado por especialistas del interior y del exterior, lo malo que cabe atribuirle no es su contenido, sino que la línea marcada por él no fuera seguida con mayor contundencia y decisión. Mucho más que otros conceptuados como tecnócratas (Ullastres, López Rodó y López Bravo, por ejemplo), vinculados como él al Opus Dei, Navarro Rubio, que tenía un talante autoritario, hubiera podido ser un vicepresidente económico capaz de proseguir una política decidida en sentido liberalizador. Pero su éxito inicial en política fiscal y bancaria se agotó en pequeñas escaramuzas con otros ministerios.

En 1965 abandonó el Gobierno, pero estaría varios años más al frente del Banco de España. Allí su actuación más sonada fue la intervención del Banco de Siero, propiedad de la familia Rato, y el temporal encarcelamiento del padre del actual titular de la vicepresidencia económica del Gobierno.

Durante el tardofranquismo le tocó convertirse en diana de falangistas y burócratas del Movimiento contra la tecnocracia. En 1970 fue procesado por supuestas responsabilidades en el caso Matesa. Un Franco senil, que había llorado al despedirle como ministro, le prometió que 'el asunto quedaría en agua de borrajas'. Le indultó, en efecto, en octubre de 1971, pero aquella chapuza resultó todavía más contraproducente para el régimen. El juicio del ex ministro sobre lo sucedido fue una auténtica requisitoria contra aquella dictadura: '¿Tiene sentido', escribió, 'que el seguro, a la hora de la verdad no asegure; que el Gobierno no gobierne; que los vigilantes de un sistema no deban vigilar; que las Cortes en misión informativa no informen al país; que los jueces no juzguen?'. Claro que lo tenía, dadas las circunstancias. Navarro Rubio sufrió los inconvenientes de un régimen al que había servido fielmente, pero también había contribuido a cambiar de modo decisivo la vida de los españoles.

Mariano Navarro Rubio (Burbaguena, Teruel, 1913) falleció el pasado sábado en su casa de Majadahonda (Madrid).

MARIANO NAVARRO RUBIO (BURBAGUENA, TERUEL, 1913) FALLECIÓ EL PASADO SÁBADO EN SU CASA DE MAJADAHONDA (MADRID).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2001