'Yo multé el coche y llamé a la grúa'

El policía municipal que ordenó retirar el coche bomba recuerda cómo la grúa zarandeó el Ford Fiesta

'Sí, fui yo; yo multé el coche y llamé a la grúa para que se lo llevara'. El agente municipal de tráfico que acudió a la calle de Alcántara de Madrid aún se felicitaba ayer por su suerte, mientras se subía a la furgoneta policial que había parado justo en el mismo lugar en el que el día anterior estuvo aparcado el coche bomba. 'Era exactamente aquí, en esta entrada de garaje, donde estaba el vehículo', confesaba todavía intranquilo por el tiempo que pasó junto al coche y por haber sido testigo de los bruscos movimientos a los que fue sometido el Ford Fiesta para subirlo a la plataforma de la grúa.

Las explicaciones del agente, habitualmente de servicio en la zona, cierran el círculo del periplo que siguió el coche bomba en Madrid. Según su testimonio, la sala del 092 le comunicó entre las seis y media y las siete de la tarde que un vigilante jurado de Telefónica había llamado en dos ocasiones para avisar de que le bloqueaban la entrada de garaje. No era algo muy conflictivo, ya que el edificio estaba cerrado por la Fiesta Nacional.

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El policía se acercó junto a su compañero, que casualmente no era el habitual de los últimos años, hasta el coche y comenzó los trámites de denuncia. No tenía constancia de que por la mañana se había dado la alerta de que ETA había avisado de la colocación de una bomba en dicha calle.

'Empecé a formalizar la denuncia, le puse la pegatina para su retirada y llamé a la grúa', asegura. Ésta llegó poco antes de las ocho. 'Como la calle es muy estrecha y la grúa la bloqueaba en su totalidad, nos pidieron apoyo para desviar el tráfico'. Lo hicieron en la esquina de la calle de Don Ramón de la Cruz, para que la circulación fluyera hacia la de Alcalá.

El agente aún se acuerda de los zarandeos que los empleados de la grúa dieron al coche. 'Como estaba aparcado en línea, no en batería, hubo que ponerle unas andas móviles en cada rueda y sacarlo a mitad de la calzada. Luego lo engancharon con un cable para arrastrarlo hasta encima de la plataforma'. Ésos son muchos cimbreos. 'Sí, muchos y fuertes'.

Por la calle de Alcalá también salió la grúa para luego enfilar la calle de Goya hasta la entrada del depósito municipal. En la primera planta del garaje estalló el coche bomba a las 23.55, abriendo un boquete en el suelo de siete metros cuadrados, por el que el amasijo de hierros ardiente se coló hasta el segundo sótano.

Entonces, ¿estuvo el coche mal aparcado en el vado de Alcántara, junto a una sede de CC OO de la Empresa Municipal de Transportes, desde antes de las once de la mañana hasta las siete y media de la tarde? El agente no tiene la respuesta. Pero las fuentes consultadas del Ministerio del Interior tienen algunas: 'Estuvo. Lo hemos visto en los vídeos de las cámaras de seguridad de Telefónica'. Los perros especializados en la desactivación de explosivos no lo localizaron. 'Son animales que pueden tener errores como las personas, pero se está investigando si se ocultó el olor del explosivo con café, acetona, algún tipo de cola u otra cosa', agregan. Estos productos pueden saturar el olfato de los perros antiexplosivos, como también los puede descontrolar el aroma del celo de una hembra o las grandes aglomeraciones de gente, según aseguran algunos adiestradores.

Interior y la policía están persuadidos de que la extraña secuencia contribuyó a evitar una masacre en una zona llena de gente a esas horas. 'Era difícil localizar el coche, porque al pedir datos sobre él se vio que la matrícula y el modelo coincidían y no estaba denunciado como robado. Los etarras se equivocaron al poner el temporizador y estalló tarde. Eso es lo importante, porque ETA quería crear el caos en la Fiesta Nacional'. El PSOE no está de acuerdo y, al igual que IU, ha pedido la comparecencia en el Congreso del ministro del Interior, Mariano Rajoy, para que explique 'el fallo en el mecanismo de respuesta' para localizar el coche que puso 'en altísimo riesgo' la seguridad de los ciudadanos.

Las investigaciones se centran en identificar a los posibles autores del atentado. El vídeo de la cámara situada justo en el vado está siendo escudriñado para intentar identificar a los etarras. No parece haber dudas de que fue el comando Madrid, ya que el coche fue robado el 17 de agosto en Fuenlabrada y desde entonces ha estado escondido en algún garaje de la infraestructura del grupo. Los terroristas, además, tuvieron que ir a Leganés para copiar la matrícula de un coche idéntico al sustraído. Es decir, un trabajo de campo hecho por personas sobre el terreno.

El tiempo de las pesquisas corre paralelo al de la cura de las heridas. Los 17 damnificados ya están en casa, pero la situación del aparcamiento de Colón es otro cantar. La explosión ha disminuido aún más la escasa capacidad de maniobra del Ayuntamiento de Madrid para retirar vehículos mal estacionados, informa Vicente G. Olaya. El atentado ha provocado la inutilización total de este céntrico depósito, donde se guardaban unos 80 vehículos retirados y 17 grúas municipales. La base de Colón, una de las siete con que cuenta el ayuntamiento, absorbía el 15% de los coches retirados en las calles de la capital y su funcionamiento resultaba imprescindible para evitar el colapso de la recogida de vehículos, sistema ya congestionado desde hace dos años.

Sigfrido Herráez, concejal de Movilidad Urbana, admite que los daños ocasionados por la bomba obligarán a cerrar el depósito de Colón un mes o un mes y medio. 'Tenemos que buscar con urgencia otros nuevos lugares', reconoce el edil. El consistorio estudia abrir 'de urgencia' dos bases a las afueras. Herráez cree que, a pesar de los daños ocasionados por el atentado en 17 grúas, no habrá una repercusión negativa en la capacidad para captar nuevos vehículos. Pero como las 130 grúas existentes no trabajaban a pleno rendimiento por el colapso de los depósitos, las 17 perdidas no 'se notarán demasiado'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de octubre de 2001.

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