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Reportaje:

El ántrax desata el miedo en Florida

El FBI investiga el brote de la enfermedad en una empresa periodística

Es un misterio. Una nueva víctima o posible víctima va apareciendo cada tres o cuatro días, como si se tratara de una novela de Agatha Christie. Todas trabajan en el edificio de American Media, una empresa periodística de Florida que en las últimas semanas ha publicado historias sensacionalistas sobre Osama Bin Laden en sus tabloides: 'Vivo o muerto, cazaremos a ese enfermo mental', 'Sus órganos sexuales son enanos y no funcionan por unas pastillas que tomó de niño', 'Se acostó con una americana que se rió de su incapacidad sexual y por eso odia a Estados Unidos'.

Los titulares salieron después de los atentados, con lo cual parece quedar alejada la teoría -entre las múltiples que corren entre los despavoridos empleados de la empresa- de que los terroristas que vivieron en esa zona antes de suicidarse el 11 de septiembre les dejaron el regalo del ántrax. Pero por remotas que sean las posibilidades de un ataque bioterrorista, a juzgar por el reducido número de afectados, el FBI ha abierto una investigación, ha clausurado el centro de trabajo y está haciendo análisis a todas las personas que han pasado o trabajado en American Media.

'Es demasiada casualidad, ya que en el último siglo sólo ha habido 18 casos en Estados Unidos'

El primero que tuvo los síntomas fue Bob Stevens, el editor de fotografía de The Star. Tos, falta de oxígeno, dolor de pecho, fiebre. Todo indicaba en principio que era una gripe, pero los análisis diagnosticaron ántrax. Stevens murió el fin de semana. Las sospechas de que no se trataba de un contagio natural empezaron a aumentar cuando el FBI encontró esporas de la bacteria mortal en el teclado del ordenador de Bob. Y el lunes, los análisis de uno de sus compañeros de trabajo, Ernesto Blanco, resultaron positivos. Blanco, cubano de 73 años, reparte el correo de la oficina y en principio no está en peligro al haberle detectado a tiempo las esporas en las vías nasales y haberle puesto en tratamiento con el antibiótico Cipro. Y ayer, una tercera empleada del centro, Martha Muffett, fue también hospitalizada con síntomas de neumonía.

'Es demasiada casualidad, es imposible explicar este brote de ántrax por inhalación, teniendo en cuenta que en el último siglo sólo ha habido 18 casos en Estados Unidos', afirmaba ayer el experto en bioterrorismo Kyle Olson. Es lo mismo que piensan millones de norteamericanos presos de pánico que han vaciado las farmacias de antibióticos.

Las pistas apuntan de momento a la carta enviada por un becario musulmán que trabajó en American Media. 'No me despido del todo, dentro de poco tendréis una sorpresa', escribió el aprendiz de periodista a sus colegas en una extraña misiva acompañada de una declaración de amor a la actriz y cantante Jennifer López. El FBI anda de cabeza buscando al estudiante de Florida Atlantic University, al tiempo que sigue otras pistas sobre los 14 terroristas que vivieron y estudiaron en academias de aviación de la zona. El líder, Mohamed Atta, intentó adquirir una avioneta de fumigación con potencial para convertirse en un gran aerosol de ántrax.

Al edificio de American Media pudo llegar el ántrax como polvo dentro de una carta. La otra opción posible es que entrara en forma de aerosol a través de los conductos del aire acondicionado. Tanto el Departamento de Sanidad como el propio secretario de Justicia, John Ashcroft, creen que no hay indicios de que así haya sido. Los expertos coinciden en que para que alguien tenga capacidad de hacerlo ha tenido que contar con ayuda de un Gobierno o de un estamento militar. Phillip Hanna, profesor de microbiología de la Universidad de Michigan experto en ántrax, apuntaba ayer a Irak, Irán, Libia, Corea del Norte y Rusia.

Mientras la paranoia sigue aumentando, los 700 empleados de The Globe, The National Enquirer y The Star se han tenido que ir a trabajar desde sus casas y el edificio de American Media lo han ocupado equipos especiales del FBI con trajes tipo astronauta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001