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Guelbenzu abre la posibilidad de seguir en el género policiaco con su última protagonista

El escritor José María Guelbenzu (Madrid, 1944) ha trasladado la acción de su última novela al norte de España, a Cantabria, lo que le permite un comentario sobre ETA en boca de uno de sus personajes. 'Toda novela debe tener unas ciertas referencias. No puede estar en el aire. Ésta es una referencia dura que espero que no se pueda usar dentro de diez años', dice su autor. No acosen al asesino (Alfaguara) es la primera incursión en el género policiaco de un escritor considerado de culto y siempre en busca de la novela perfecta. Guelbenzu se encuentra en periodo de promoción de No acosen al asesino, con la que reconoce haberse divertido y espera lo mismo de sus lectores, y para ello acudió ayer a Bilbao

La obra surgió en un momento en el que el escritor se entontraba atascado en otro libro. 'No sabía cómo enderezarle el rumbo, así que me tomé mi tiempo y me metí en este, más liviano', confiesa. Ahora ya sabe cómo retomar el anterior trabajo, pero se teme que tendrá que 'tirar la mayor parte de lo que había hecho'.

Personajes de carne y hueso

El autor madrileño comienza la intriga contando quién es el asesino y cómo comete su crimen. 'Evidentemente así es más difícil conseguir el interés del lector, ya que hay que mantener un equilibrio más delicado. Era un reto. Pero creo que si el lector se distrae buscando al asesino no se fija en los personajes. A mí me interesaba crear personajes de carne y hueso, y no de cartón piedra, que es lo que suele ocurrir en la novela de intriga, donde los personajes están al servicio de la intriga', afirma, y cita el ejemplo de Ágatha Christie.

Quien investiga el caso no es la policía, sino la juez Marina de Marco, convertida en investigadora por las circunstancias peculiares del entorno donde se ha cometido el asesinato: una colonia de veraneantes de una burguesía acomodada que sólo se reúnen cada año el mes de vacaciones y que constituyen una comunidad cerrada. 'No descarto que Marina de Marco tenga otro caso. Eso depende de cómo evolucione el personaje, de que crezca. El peligro de utilizar siempre al un investigador es que se convierte en una caricatura de sí mismo y acaba siendo igual en todos los casos', comenta.

Guelbenzu asegura que lo que le interesaba de escribir esta novela policiaca era 'hacer algo distinto que la mera intriga que al final es un sólo un juego de ingenio'. Lo que le atraía era crear 'un paralelismo entre lo que son las investigaciones y el entorno, y lo que piensa en su interior el protagonista y cómo lo va viviendo todo desde dentro'.

Para ello, los capítulos de No acosen al asesino son breves y se van alternando entre los que se centran en el autor del crimen y sus pensamientos y los que reflejan la vida de la comunidad agitada por el suceso. 'Toda novela engendra su propia técnica narrativa y ésta engendró esta forma'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de septiembre de 2001