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Aznar y su homólogo turco respaldarán sin reservas las represalias que decida Washington

Ni el presidente del Gobierno de España ni el primer ministro de Turquía ponen condiciones para apoyar, en el marco de la OTAN, las represalias que decida Washington por los terribles ataques terroristas de la semana pasada. A partir de esa coincidencia básica, José María Aznar y Bulent Ecevit analizaron anoche la crisis desatada tras los atentados, en la primera de las dos entrevistas programadas para una visita del presidente español de apenas 18 horas. Ecevit hizo valer que la importancia de su contribución a las próximas operaciones aliadas bien merece que la UE considere la demanda de adhesión de su país con más flexibilidad que la que ha demostrado hasta ahora.

Turquía va a ser, en efecto, el punto de apoyo más importante, después de Pakistán, de la represalia norteamericana si se confirma que Afganistán va a concentrar su punto de mira. La base turca de Incirlik sería con toda seguridad el sostén del tráfico aéreo en una operación de ese tipo, a la que las bases españolas de Rota y Morón contribuirían también de manera importante con aviones cisterna RC-135, capaces de alimentar de combustible en vuelo a los bombarderos B-52 que se desplacen a Asia.

El país que dirige Ecevit, ligado muy estrechamente a Estados Unidos desde que en 1952 ingresó en la OTAN, conoce, además, el terrorismo del Partido Revolucionario de Liberación Popular, por no hablar de la violencia de la guerrilla kurda, que los dirigentes turcos acostumbran a comparar con el terrorismo de ETA, aunque los conflictos en que respectivamente se manifiestan disten de ser parejos. Estas circunstancias explican que el primer ministro turco se muestre tan incondicional como el presidente español en apoyar a George Bush, sin que le creen problemas su propia adscripción socialdemócrata ni la sensibilidad musulmana de sus conciudadanos, en buena medida integrista. Aznar, por su parte, se declara un sostenedor incondicional de la candidatura de Turquía a la UE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de septiembre de 2001