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Schröder amenazó con dimitir ante el acoso en las filas de su partido

El canciller alemán, Gerhard Schröder, afronta problemas de autoridad con un socio de coalición rebelde, disidencias en sus filas socialdemócratas y un ministro en la cuerda floja reacio a dimitir. Acosado por ello, Schröder llegó a amenazar el jueves con su dimisión en una reunión con diputados de su propio partido.

El ministro alemán de Defensa, Rudolf Scharping, se defendía ayer de las acusaciones de la oposición de haber utilizado los aviones oficiales para visitar a su novia en Francfort. Scharping calificó de 'calumnias' las afirmaciones de que voló hasta tres veces por semana de Berlín a Francfort fingiendo citas oficiales. 'No dudo de haber actuado correctamente... Sin los aviones oficiales no podría desempeñar mi cargo y las múltiples conversaciones que debo mantener a nivel internacional, incluidas las 170 visitas a las tropas o las 35 conferencias con los soldados'. Schröder salió desde Hamburgo en defensa del ministro. 'No hay ninguna razón para dudar de la veracidad de lo que dice Scharping'. A pesar de ello, la prensa insistía ayer en que la dimisión es inminente.

A un año de las elecciones generales y en un momento en que ha empezado a perder popularidad a causa de su actitud pasiva frente a la debilidad económica, Schröder tiene encima dificultades para lograr que su Gobierno dé una imagen homogénea. A los escarceos amorosos de Scharping se añaden las diferencias de opinión en las filas socialdemócratas sobre la misión alemana en Macedonia y las dificultades del titular de Interior, Otto Schily, de consensuar con Los Verdes una ley de inmigración. Todo ello hace que la oposición cristianodemócrata se sienta fuerte sin necesidad de ofrecer ideas claras.

Tropas en Macedonia

La prensa alemana afirmaba ayer que en una sesión celebrada el jueves con el grupo parlamentario socialdemócrata, el canciller incluso llegó a amenazar indirectamente con su dimisión. 'He sido elegido para asumir la responsabilidad como jefe de Gobierno. Si uno pierde el poder de ejercer esta responsabilidad, la tiene que ceder', amonestó Schröder a los diputados, según afirmaron posteriormente asistentes a la reunión. La advertencia se dirigía contra los 19 diputados socialdemócratas que en la sesión extraordinaria del Parlamento en la que se decidió el envío de tropas alemanas a Macedonia votaron en contra de la iniciativa gubernamental, lo que impidió que el Ejecutivo lograra una mayoría propia y lo hizo depender del respaldo de la oposición. El problema posiblemente se vuelva a plantear si la OTAN decide prolongar la misión una vez concluidos los 30 días que dura la operación actual. En tal caso, el Parlamento debería refrendar, una vez más, la participación alemana.En duda está, sin embargo, si las advertencias de Schröder serán suficientes para lograr que la próxima vez todo vaya mejor. Los Verdes, por su parte, mantienen su postura de que no apoyarán el proyecto de ley de inmigración tal y como se ha presentado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de septiembre de 2001