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Camino del Mundial de 2002 | FÚTBOL

Más respeto

¿Será capaz Inglaterra de ganar el Mundial? Han pasado muchos años desde que se pudiera hacer la pregunta con seriedad, pero de repente la lógica exige reconocer que un equipo capaz de ganar 5-1 a Alemania, en Alemania, tiene que ser capaz de cualquier cosa.

El primer héroe nacional sueco de la historia inglesa, Sven Goran Eriksson, ha intentado enfriar las expectativas que inevitablemente han surgido en un país desesperado por volver a vivir las glorias de antaño. 'Haber ganado 5-1 es demasiado', dijo Eriksson a pocos minutos del final del partido. 'La diferencia entre los dos equipos no es tan grande... Quizás 2-1 hubiera sido más justo. O como mucho 3-1'. Pero podría haber agregado que ganar a Alemania por cualquier margen en el Olímpico de Múnich, en un partido clasificatorio para un Mundial, es de por sí una de las hazañas más extraordinarias en la historia del fútbol internacional. Como mínimo, de ahora en adelante las grandes selecciones del fútbol mundial mirarán a la Inglaterra de Eriksson con más respeto.

Porque, más allá del increíble resultado del sábado, verán que la selección inglesa posee el elemento que el sueco considera indispensable en un equipo ganador: tres jugadores que combinan la alta calidad técnica con un gran coraje competitivo: Beckham, Scholes y el fenómeno Owen.

Tras el hat-trick que anotó ante Alemania y tras los seis goles que ya ha marcado para el Liverpool en lo que va de temporada, ¿a cuánto se cotizaría hoy día Owen, que todavía no ha cumplido los 22 años? Es rápido como una liebre, posee la madurez de un viejo veterano y su frialdad a la hora de rematar es devastadora: si no, que se lo pregunten a Kahn, que se ha encontrado dos veces en un mano a mano contra el pequeño inglés en las últimas dos semanas (la primera fue en el encuentro de la Supercopa europea Liverpool-Bayern) y las tres veces ha salido perdiendo.

Owen se hizo famoso con el gran gol que hizo contra Argentina en el Mundial de 1998. Desde entonces ha mejorado apreciablemente la calidad de su juego. Hace un año, por ejemplo, no marcaba con la zurda. Ahora lo hace casi con tanta facilidad como con el pie derecho.

Beckham también ha mejorado. La responsabilidad de ser nombrado capitán lo ha convertido en un jugador más dinámico, más influyente. Conocido por sus centros medidos y sus lanzamientos de falta, ahora es el mariscal de campo de la selección, donde su nivel de juego desde la llegada de Eriksson a principios de año ha estado notablemente por encima del que ha demostrado con el Manchester.

Scholes siempre es una garantía. Algunas veces influye más en un partido que otros, por ejemplo cuando aparece como un fantasma en el área y marca un gol, pero siempre es pulcro en el control e inteligente en el pase, como la belleza de balón que le puso a Heskey el sábado para el quinto gol inglés.

El trío Beckham-Scholes-Owen es la roca en la que se basa el proyecto Eriksson, pero la gran suerte que tiene el sueco, como él mismo ha comentado, es que su llegada ha coincidido con la aparición de un gran número de jugadores jóvenes ingleses altamente prometedores.

Uno de ellos es Steven Gerrard, centrocampista del Liverpool, de 20 años, cuyo gol contra Alemania, el que adelantó a los visitantes por primera vez al filo del descanso, se recordará en Inglaterra por el resto de la historia. Un cañonazo de casi treinta metros a ras del césped que Kahn no tuvo la más mínima posibilidad de parar.

¿Podrá ganar esta Inglaterra el Mundial? Dejemos la respuesta en palabras de Michael Owen: 'Para este próximo Mundial mejoraremos, y tendremos un gran impacto, seguro; pero para el que llegará cuatro años después ya podemos empezar a soñar'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 2001