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Campeonatos del Mundo de Edmonton | ATLETISMO

'En mi época nos tildaban de culonas y pechugonas'

Carmen Valero, pionera del atletismo femenino español, se felicita de la progresión de las mujeres

Àngels Piñol

'Conozco a Marta Domínguez desde hace tiempo y su carrera no me sorprendió en absoluto. Ya la ví muy bien en las semifinales. Es tozuda, luchadora, sabe colocarse en la carrera... Cuando pensaba en qué española podía hacer algo grande, siempre me venía ella a la cabeza'. La legendaria Carmen Valero, de 45 años, campeona del mundo de cross en 1976 y 1977, se deshizo ayer en elogios hacia la palentina, plata en los 5.000 metros. Pero no sólo hacia ella. Carmen felicitó ayer y vaticinó un futuro inmejorable a sus sucesoras: 'Me siento pionera de este deporte y me hace ilusión haber abierto puertas a las nuevas generaciones como lo están haciendo ellas ahora'.

Retirada desde hace diez años de la competición, Carmen, que vive y trabaja en un banco en Sabadell, ha seguido los Mundiales con nervios, tensión -'con ganas de darles un empujón'- aunque fuera a través del vídeo. El sábado, vio, con unos amigos, la carrera de Marta. La retransmisión se cortó antes de que subiera al podio, emitida ayer en diferido. 'Bueno', explicaba Carmen, 'las medallas son lo de menos: son un ránking político. El éxito de un país no se mide por eso ¿Y el que queda cuarto? Si le dieran una medalla de chocolate, para mí tendría el mismo valor. Ser finalista es equiparable a la medalla. Y en una final juega la suerte. El balance se mide por los finalistas. Y en eso la evolución de nuestro atletismo ha sido bestial'.

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'Una ganadora total'

Y entonces alude a la condición de finalista de Mayte Martínez (800 metros); de Nuria Fernández y Natalia Rodríguez (1.500) y a la quinta plaza de María Vasco en marcha. 'Es increíble lo que ha hecho esa chica con lo menudita que es. Por no hablar de lo de Mayte...Y ya veremos si en los próximos Mundiales Nuria y Natalia no alcanzan en 1.500 el nivel de los hombres'. Un vergel comparado con el desierto de los 70 u 80, donde casi sólo destacaba ella. 'Esta explosión tenía que llegar', razona; 'no era normal que sólo destacasen los hombres. En mi época lo justificábamos diciendo que nosotras llevábamos años de retraso, pero ahora las opciones son las mismas. Las mujeres siempre le ponen más ganas, son más luchadoras, tienen más amor propio y, a diferencia de los hombres, que se asustan a la mínima, siguen entrenándose aunque sufran pequeñas lesiones'.

Vocal del Club Natació Sabadell, Carmen organiza a través de la sección de atletismo dos pruebas al año. Corre cada día una media diaria de 10 a 14 kilómetros para disfrutar y matar el estrés. 'Si volviera a nacer, haría otra vez lo mismo', dice pese a las dificultades. No recibía casi ayudas, las zapatillas se las compraba a plazos y soportaba la presión de la Federación y la prensa cuando a ella, fondista, se le pedían marcas en 800 o 1.500 como 'una máquina'. 'Ahora todo ha cambiado y me parece fabuloso. Hay ayudas, rigen los baremos y ya ha pasado a la historia la frase de '¿y las chicas?'. Tanto ha cambiado todo que, la víspera de ganar el Mundial de 1976, Julio Bravo, un cargo de la Federación, que llegó a entrenar a Trabado, le entregó el dorsal a Valero con estas palabras: 'Aquí lo tienes, aunque, con lo culonas y pechugonas que sois las españolas, no sé para qué correis'. 'Y cuando vi que ganaba', recuerda, 'porque llevaba a la rusa a 50 metros, le dije: ¿Qué te parecemos las culonas y pechugonas?'.

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