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Fomento vigilará el impacto ambiental de las obras del tercer túnel de Guadarrama para la A-6

El Ministerio de Fomento desarrollará un programa de Vigilancia Ambiental de la actividad de obra, de la erosión y de los efectos del tráfico que supondrá la construcción del tercer túnel de Guadarrama para la autopista A-6 (carretera de A Coruña).

Fomento, a través de la Demarcación de Carreteras de Castilla y León oriental, ha sacado a información pública el estudio sobre la ampliación de la A-6 en el tramo entre el Valle de los Caídos y San Rafael, que incluye la construcción del tercer túnel de Guadarrama. El estudio, publicado en el Boletín Oficial del Estado de ayer, garantiza la plena integración ambiental de este proyecto en el entorno circundante, a juicio del Ejecutivo. La construcción de un tercer túnel ha sido criticada desde los grupos ecologistas. Según el texto la obra debe resolver los problemas planteados por la congestión que se produce los fines de semana y durante el buen tiempo en la A-6 en los dos túneles actuales. Las retenciones de tráfico afectan a los términos municipales de Guadarrama (Madrid) y El Espinar (Segovia). La empresa Castellana de Autopistas, participada al cien por cien por Iberpistas, adjudicataria de la A-6, considera que el tercer túnel puede estar concluido en diciembre de 2004.

La obra supondrá un presupuesto de 14.479 millones de pesetas. En ese coste se incluye la construcción del túnel, de 2.680 metros de largo, una calzada reversible entre el enlace del Valle de los Caídos y San Rafael, una nueva estación de peaje en San Rafael y la remodelación de la calzada de la autopista en sentido Madrid. José Antonio López Casas, consejero portavoz de Iberpistas, explicó ayer que el proyecto se ha retrasado un año por razones de tipo administrativo. Sí no hay más retrasos, las obras comenzarán a mediados del próximo año, 2002. Iberpistas prevé un plazo de ejecución de unos dos años y medio. Frente a las críticas de diversas organizaciones ecologistas, López Casas asegura que esta obra permitirá una mayor fluidez de tráfico, porque el túnel actual es el núcleo donde se forman los atascos, aunque las retenciones se producen en las zonas de peaje del subterráneo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 2001