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Carlos Álvarez abrirá con 'Rigoletto' la próxima temporada del Teatro Real

El barítono se siente por fin 'preparado' para interpretar este papel

Álvarez, de 35 años, rechazó en 1993 una proposición de Riccardo Muti para interpretar Rigoletto en la Scala de Milán, porque consideraba que aceptándolo 'no le hacía un favor ni a Muti, ni a la Scala, ni a él mismo'. Aquella decisión pudo haber significado cerrarse muchas puertas, pero Álvarez no se arrepiente: 'Es más difícil decir que no a un papel que aceptarlo'.

El barítono, con el pelo largo y perilla, al más puro estilo de los mosqueteros de Dumas, asegura haber adquirido la madurez vocal y vital que requiere este papel. 'He sufrido un poco más. Ahora tengo hijos y puedo abordar este papel con mayor responsabilidad'.

Con el estreno la temporada que viene de Rigoletto en el Real, que estará en cartel del 1 al 28 de octubre, se resarce de la negativa dada a Muti para interpretar la obra de Verdi.

Álvarez tendrá que enfrentarse en ese papel a necesidades vocales, pero también a un disfraz de látex con el que deberá actuar, que ha costado más de dos millones de pesetas, que le hará irreconocible, y del que el cantante espera que no interfiera en la faceta vocal de la obra. 'Habrá un premio para el que me reconozca en Rigoletto con el disfraz', señala el barítono.

La familia es una parte importante en su vida. Sus dos hijos y su mujer le aportan la normalidad necesaria de la que carece la vida de un cantante de ópera. 'La familia relativiza mi trabajo y me pone los pies en el suelo'. Álvarez se muestra muy ilusionado con Rigoletto, y bromea diciendo que siempre que ha ido al Real ha sido padre.

Flamenco, pop y lectura

Carlos Álvarez rechaza sentirse un embajador de la música española en el mundo. Para él, la música no tiene fronteras. 'Un cantante no se puede erigir en representante de una tradición, porque no sería justo'. Considera positivo que en la profesión de cantante se juzge por el trabajo y no por el lugar de procedencia.

'Cuanta más información tiene un cantante, mejor se aprecia luego su trabajo sobre el escenario'. Álvarez prepara sus papeles leyendo mucho y escuchando mucha música. Del sobrepeso de su equipaje, en varias ocasiones los libros que lleva en las maletas son los grandes culpables. Sus gustos musicales van desde el pop hasta el flamenco, sobre todo los cantaores que utilizan su voz 'sin llegar al desgarro vocal que produce dolor'. De todos, Antonio Mairena es su preferido.

Su forma de ver la vida la resume en esta frase: 'Siempre se puede dar algo más', lo que le lleva a enfrentarse a cada representación como si fuese la primera. Los más de diez años que lleva actuando no son óbice para que le sigan sudando las manos y siga dudando antes de salir al escenario.

Álvarez es uno de los cantantes líricos más reconocidos. Hasta 2006 tiene el cupo de sus actuaciones cerrado, pero ninguna será en el Real -aparte de la apertura de la próxima temporada-, con el que está en conversaciones.

Su próximo reto, después de Rigoletto, serán Los cuentos de Hoffmann, ópera en la que daría vida a cuatro personajes diferentes y para la que todavía no cree que sea el momento adecuado. 'Nunca me he creado expectativas que no pudiese cumplir; por eso no he tenido grandes disgustos ni discusiones en mi trabajo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de julio de 2001