El Ecofin analiza por primera vez un impuesto para financiar la UE

El objetivo es cubrir los gastos de la ampliación y del euro

Bélgica, país que preside este semestre la UE, se ha propuesto lanzar el debate en profundidad. El primer ministro belga, Guy Verhofstadt, ya señaló la pasada semana que la Unión no tiene "unos verdaderos recursos propios" ni plena competencia presupuestaria porque, en una buena parte, el sistema actual está basado en contribuciones de cada Estado en función de su producto nacional bruto. "¿No sería más justo y más democrático un sistema de financiación directa?", se preguntó.

[QQ] Hasta el momento, y además de Bélgica, la idea de crear un impuesto ha sido apoyada por el presidente de la Comisión, Romano Prodi, y por el secretario general de los socialistas españoles, José Luis Rodríguez Zapatero. Alemania y Holanda, aunque con reservas, se han mostrado dispuestas a analizar distintas posibilidades, mientras España advierte de que ese impuesto no puede ser regresivo ni aumentar la presión fiscal. Las reticencias proceden del hecho de que, con ese impuesto en marcha, los Estados tendrían que aportar más dinero a costa de sus ingresos.

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[QQ] Nadie ha avanzado aún detalles, pero el eurodiputado español Joan Colom, vicepresidente del Parlamento Europeo, empezó a analizarlo hace ya más de una década. En su opinión, lo lógico sería trabajar sobre la posibilidad de que ese impuesto fuera un porcentaje del IRPF, al que podría añadirse una parte del Impuesto de Sociedades o sobre la energía. Para Colom, la UE podría financiarse con este impuesto y con los ingresos procedentes del IVA. Sólo con el 1% del IRPF de toda la Unión, calcula Colom, podría recaudarse el 30% o el 40% de las necesidades de la UE.

[QQ] Fuentes diplomáticas precisaron ayer que varios países trabajan también sobre la hipótesis de que ese impuesto proceda de las aportaciones del IVA, posibilidad que España, por ejemplo, no ve con muy buenos ojos. De hecho, el Gobierno español se inclina por calcular las aportaciones de cada Estado de acuerdo con el PIB per cápita.

Enormes suspicacias

El presupuesto de la UE para este año es de 95.803 millones de euros (unos 16 billones de pesetas), procedentes básicamente de tres partidas: del IVA (aproximadamente el 39% del total), los derechos de aduana o tasas agrícolas por productos importados del exterior de la UE (un 17%), y las aportaciones de cada país de acuerdo con su PIB (un 43%). Cada seis o siete años, la discusión sobre este concepto provoca enormes suspicacias, que se eliminarían si existiera ese impuesto.

Además, los presupuestos de la UE significan hoy sólo el 1,07% del PIB de todos los países de la Unión (el máximo posible es el 1,27%) cuando los defensores de fórmulas más federalistas estiman que debe incrementarse ese porcentaje hasta el 4% o 5%. La actual presidencia belga tiene previsto elaborar un informe al respecto a finales de este año. En 2004, la Comisión hará su propuesta. De ser aprobado, el impuesto estaría en marcha para sufragar las próximas perspectivas financieras de la Unión del periodo 2007-2014.

El vicepresidente español Rodrigo Rato dijo que las propuestas deben concretarse "de forma rigurosa", indicando si se trata de un impuesto nuevo o de la sustitución de otro. "Nosotros, en cualquier caso", añadió, "no queremos más impuestos". Para Rato, los ministros de Finanzas deben centrarse en recuperar mayores tasas de crecimiento y en crear empleo "y subir los impuestos no es el camino de hacer eso". Sin embargo, agregó: "Cualquier impuesto que se plantee en Europa para sustituir a los actuales recursos propios tendría que tener en cuenta la diferencia de renta de los países"

De la prudencia al pesimismo

La cita de hoy se produce en un momento en que la prudencia de los meses pasados da paso al pesimismo sobre la situación económica. Ayer por la noche, el Eurogrupo (los 12 ministros de la zona euro) escuchó las versiones de Alemania, Francia, Italia y Portugal sobre los problemas presupuestarios detectados. Los reunidos, además, volvieron a escuchar que la previsión de un crecimiento del 2,8% para este año se ha reducido ya a algo menos del 2,5%.

La situación de esos países, con déficit en torno al 1%, preocupa especialmente al Ecofin, según fuentes diplomáticas. La Comisión puso en evidencia el deterioro presupuestario que sufren y dejó claro que, al alejarse del equilibrio, no pueden echar mano de los "estabilizadores automáticos" (inyección de dinero público) para compensar una caída porque dispararían la inflación.

El ministro italiano, Giulio Tremonti, explicó cuáles serán las principales líneas del Gobierno de Silvio Berlusconi, que durante su campaña electoral prometió una bajada de impuestos.El español Rodrigo Rato destacó ayer que más del 50% de la zona euro crece por debajo de su potencial, por lo que los Gobiernos deben centrarse en aumentar la capacidad de crecimiento, "que no corresponde a las expectativas que los ciudadanos se habían hecho para 2001".

Según los informes que maneja la Comisión, el frenazo de la economía estadounidense incide más de lo previsto en Europa. De ahí que las previsiones de crecimiento para Alemania, por ejemplo, se sitúen incluso sólo en el 1,2% según varios institutos alemanes y según también el Fondo Monetario Internacional, que ayer las situó en el 1,25%. Y ello a pesar de la ligera mejora en el índice de producción industrial alemán, que en mayo aumentó un 0,9% respecto a abril tras dos meses de caída continua. De otro lado, el presidente del BCE, Wim Duisenberg, que ayer asistió a la reunión del Eurogrupo, ya ha anunciado que no prevé bajar tipos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de julio de 2001.

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