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CARTAS AL DIRECTOR

A la caza de un trabajo

Hace poco 'dejamos de colaborar' mi empresa y yo. Me puse a buscar trabajo (tranquilamente, eso sí). Y observo que hay cosas que cambian y cosas que siempre seguirán igual.

La forma de hacerlo (el formato) ha cambiado. Ahora lo podemos hacer todo por Internet. En cinco minutos estamos en la Red, enviamos currículum vitae, vemos miles de ofertas de todo el mundo y de todo tipo. Cambio positivo y necesario (la globalización de la información).

Los players han variado o han cambiado sus estrategias. Las ETT (adecuada abreviación: son de otro mundo) acaparan la mayoría de las ofertas. Los headhunters (cazatalentos, por no decir otra cosa) se han adaptado a la era Internet y ya usan la Red. Antes un headhunter era para pocos elegidos, hoy un poco menos. Las empresas se arriesgan menos, usan 'filtros' o dan muy poca información sobre ellas mismas (no sea que no nos interesara su oferta). Cambio radical, ni mejor ni peor, distinto.

Lo que no ha cambiado es el contenido. Hay que ser licenciado, entre 25 y 27 años y con más experiencia que los fenicios para vender, para viajar, para comprar, para cargar, para atender clientes, para casi todo. En ciertas profesiones se requieren unos conocimientos específicos que sólo se adquieren en la universidad.

Sin embargo, hay grandes contradicciones. Por ejemplo, el caso de la educación. En algunos casos se requiere personal con nivel de Nobel; en otros, ni se requiere formación específica o previa ni experiencia. Veamos la enseñanza de idiomas: mejor ser 'nativo/a' (extranjero) y sin formación previa a que seas 'no nativo/a' (de aquí) y con mucha formación y experiencia. No hablemos de traducción ni de secretariado bilingüe: hay que ser filólogo, traductor jurado o doctor en filología de lo que sea.

Tampoco cambia el concepto: se intenta ser objetivo y se intenta solicitar aquello para lo cual se cree que se encaja. Te responden subjetivamente cuando te dicen: 'Su perfil no se adapta totalmente a lo requerido'.

¿Será que estoy en mi crisis de los treinta?, ¿será que me hago viejo y no consigo engancharme al carro de la modernidad? o ¿será simplemente que algo no funciona y no hacemos nada para solucionarlo?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de julio de 2001