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El rector asegura tras la Junta de Gobierno de la UPV que cuenta con 'apoyos sólidos'

El rector insiste ante la Junta de Gobierno en justificar la crisis por las 'disfunciones'

A lo largo de tres intensas horas de reunión en la Sala de Juntas del campus de Leioa, el rector de la UPV tuvo oportunidad de dar su esperada versión sobre la crisis abierta por él mismo hace diez días a representantes de la comunidad universitaria, decanos, directores de centros, personal administrativo, profesores y alumnos. Y éstos, entre los que se hallaban los cuatro vicerrectores destituidos -el único que presentó la dimisión, Mikel Urquijo, no acudió-, pudieron exponer sus puntos de vista sobre lo ocurrido.

Montero quiso ofrecer ante la Junta de Gobierno una imagen de seguridad y de control de una situación que, en opinión de distintas fuentes universitarias, dista de ser real. Esa impresión fue la que quiso trasladar a los medios de comunicación al término de la reunión. 'Cuento con apoyos sólidos y consistentes y seguiré contando con ellos', afirmó.

Los argumentos para justificar una decisión que el rector definió como 'personal y ajena a toda motivación política' se mantuvieron en los límites de las 'disfunciones' que citó el día que dio a conocer las destituciones. 'Las cuatro personas cesadas han realizado una gestión marcadamente positiva, pero me he decantado por una remodelación para evitar las disfunciones que existían en la cohesión interna del grupo antes de que fueran más graves. No quiero que la UPV se convierta en un reino de taifas', explicó.

Crítica comedida Las posturas expresadas fueron en su gran mayoría críticas con la gestión del rector en una crisis que ha sembrado el desconcierto y las especulaciones en el seno de la UPV. No obstante la tensión reinante en la sala, el tono de las intervenciones críticas fue comedido; incluso las de los vicerrectores destituidos, que tomaron la palabra a excepción de Javier Zuñiga. Tan sólo el ex vicerrector de Vizcaya, Juan Antonio Rivas, expresó de manera contundente su enfado por el modo en el que se ha producido su marcha de un cargo que ha ocupado durante los diez últimos años.

También fueron muy críticos con la actuación de Montero dos representantes del grupo de Comisiones Obreras, el foco de poder más importante de la UPV y en el que se apoyó para lograr la victoria en las elecciones del año pasado. El enfado de este grupo con el proceder de Montero confirma que el rector ya no puede contar con el que ha sido uno de sus mayores aliados durante los 15 meses de mandato transcurridos hasta ahora. Una pérdida que tampoco ha podido compensar con el acercamiento a otras 'sensibilidades', algo que Montero negó que haya intentado.

Con la comunicación a la Junta de Gobierno Montero cierra formalmente la remodelación de su equipo. Juan Ramón Murua se hace cargo del campus de Vizcaya, en sustitución de Juan Antonio Rivas, y cede el Vicerrectorado de Euskera a Juan José Larrea; Fernando Cossío, ex decano de Químicas y considerado próximo aPedro Miguel Etxenike, sustituye a Javier Zúñiga en Investigación; Beatriz Casares se hace cargo de Alumnado, y su anterior titular, Lander Sarasola, pasa al campus de Guipúzcoa; Isabel Larrakoetxea sustituye a Nicanor Ursúa en Innovación docente.

[El 62,8% de las familias vascas tienen una imagen positiva de la UPV, a pesar de que casi la mitad de ellas tiene un conocimiento escaso o nulo sobre las actividades y servicios que presta, según se desprende de un informe realizado por la Red de Observatorios Sociales que difundió ayer el Consejo Social de la UPV. Un 30,2% de los encuestados la ve eficiente, un 33,2%, moderna, y el 47,6%, poco conflictiva. En el sentido contrario, el 40,9% la considera poco o nada innovadora, un 33,7%, poco prestigiosa y el 50,3%, bastante problemática. El sistema de becas (43%) es el servicio peor valorado por las familias].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de junio de 2001