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Peres acusa a Sharon de bloquear el camino de la paz con los palestinos

Siria retira tropas y un gran número de blindados de Líbano

La disputa entre Simon Peres y el jefe de Gobierno, el ultranacionalista y líder del Likud, Ariel Sharon, se inició nada más comenzar el Consejo de Ministros, en el que estaba previsto que Peres presentara un informe sobre la situación diplomática de su país en relación con el conflicto palestino.

Peres fue contundente. Reprochó a Sharon tratar con puño de hierro el conflicto palestino, al tener 'agarrado por la garganta' a todo un pueblo, obligándolo a pasar horas y horas ante los cruces o los pasos de las carreteras controlados por el Ejército, mantener el asedio de sus ciudades y negarse a aplicar las recomendaciones de la Comisión Internacional Mitchell de manera inmediata. El ministro añadió firmemente que la situación tenía un límite y que Estados Unidos podría acabar dando la espalda a Israel para no continuar enemistándose con el mundo árabe. 'El terrorismo hay que combatirlo con medios políticos', concluyó taxativo Peres, al tiempo que lanzaba una advertencia al propio Sharon asegurando que no podía continuar gobernando en solitario si quería que el Gobierno de unidad nacional, que no ha cumplido aún los cuatro meses, pudiera continuar un día más con vida.

Las palabras de Peres fueron como un pistoletazo de salida para un combate en el que todos los ministros tomaron parte. Los laboristas con Dalia Itzik, la titular de Comercio e Industria, para defender a su compañero, frente a los nacionalistas y ultraortodoxos, capitaneados por Tzachi Hanegbi, de Medio Ambiente, que propugnan una ofensiva militar contra el presidente palestino, Yasir Arafat.

El futuro del Gobierno

'La fortaleza del Gobierno era hasta ahora la cooperación. Quizá ha llegado el momento de dejar a la extrema derecha gobernar sola. Quizá ellos tienen una mejor solución', aseguró la ministra Itzik, a la salida de la reunión, para informar después de que el grupo laborista pensaba reunirse hoy para decidir su futuro dentro del Gobierno. Horas antes de que se produjera el altercado, Sharon había prohibido a Peres que participara en una reunión tripartita en Ramala con Arafat y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, ya que, en su opinión, esto podría alentar las expectativas de los palestinos que desean abrir un diálogo sin haber cumplido al cien por cien con el alto el fuego.

Las exigencias maximalistas de Ariel Sharon -'no hay diálogo con tiros'- parecen querer ignorar que el proceso de pacificación está ya en marcha, que ha descendido el número de incidentes y que el espíritu de diálogo parece impregnar a toda la región, incluido el país vecino de Líbano. Durante este fin de semana han empezado a retirarse las tropas sirias (35.000 hombres) de Líbano, poniendo fin aparente a una situación, creada en 1976, cuando el Gobierno de Beirut, en plena guerra civil, pidió ayuda militar a Damasco.

Las tropas sirias han abandonado en las últimas horas 12 acuartelamientos, retirado un gran número de blindados y dejado desiertas sus instalaciones de Beirut. Este repliegue, pactado hace un año, se produce tras una serie de movilizaciones de la población libanesa, esencialmente los cristianos maronitas, que han venido pidiendo la salida del Ejército sirio.

[Un niño palestino de 12 años murió ayer por disparos de soldados israelíes en un enfrentamiento en la franja de Gaza; otro niño estaba en estado crítico por otro balazo en el mismo incidente.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de junio de 2001