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Del olvido al desagravio

Miguel d'Ors reúne en un volumen sus artículos sobre la vida y obra de Manuel Machado

Cuando era adolescente, Miguel d'Ors encontró en la biblioteca de su padre un libro encuadernado en piel encarnada en cuyo lomo rezaba: Manuel y Antonio Machado. Obras completas. El volumen, que había pertenecido a su abuelo, contenía la siguiente dedicatoria: 'Para Don Eugenio d'Ors este libro de Manuel, amigo que él tanto quería y admiraba'. La firmaba Eulalia Cáceres, viuda de Manuel Machado, y estaba fechada en junio de 1947. Así descubrió el crítico y poeta al mayor de los hermanos Machado, al que ha dedicado gran parte de sus investigaciones, recogidas ahora por la editorial Renacimiento en Estudios sobre Manuel Machado. El libro es un recorrido cronológico por los artículos publicados por D'Ors, profesor de Literatura Española en la Universidad de Granada, sobre la vida y obra del autor de Alma en diversas publicaciones especializadas, desde la Reivindicación de Manuel Machado, que escribió en 1973, hasta 1997.

'En aquellos años descubrí que Manuel (Sevilla, 1874-Madrid, 1947) estaba postergado. Había una tendencia a presentar a los hermanos como una disyuntiva. Se había despreciado demasiado a Manuel y encumbrado demasiado a Antonio. Me pareció injusto y creí que había que reclamar a Manuel, devolverle su sitio en la poesía española', dice D'Ors al referirse a aquella primera reivindicación de la obra manuelmachadiana en la que atribuía a motivos políticos y, por tanto extraliterarios, el desprecio hacia su poesía. El crítico ejemplifica ese desequilibrio de esta forma: 'Las ediciones de obras, artículos y libros sobre Antonio hasta 1975 bastaban para llenar una habitación; las publicaciones sobre Manuel sólo daban para una repisa'. En Reivindicación de Manuel Machado, D'Ors afirma que desde la década de los cuarenta hasta los años setenta hubo un menosprecio de la poesía de éste que fue 'inseparablemente aparejado con la admiración por Antonio'.

De hecho, hasta 1994 no ha habido una edición de la obra completa de Manuel, que realizó Antonio Fernández Ferrer. Al profesor no le cabe duda de que fue la adhesión del mayor de los Machado al franquismo (antes de la guerra fue republicano) y los poemas que dedicó a Franco la causa de ese olvido despectivo. 'No fueron sólo los poemas, sino la actitud. Igual que Antonio no fue exclusivamente admirado por su lírica, sino por sus actitudes personales. De todas, formas, Manuel no fue ni tan franquista ni tan republicano como se dice. En sus últimos años fue crítico con el régimen de Franco. Yo creo que es posible admirar a la vez la poesía de uno y otro, pues ambas son excelentes', señala. En ese periodo, en la poesía española predomina la preocupación por las cuestiones humanitarias, sociales y políticas. 'Es la estética del realismo social. Se valoraban las obras literarias en función de los contenidos y actitudes políticas de los autores. A los modernistas, como Manuel, se les consideraba formalistas, evasivos, burgueses, alineados'.

En esa situación, 'era obvio que Manuel, modernista primero y franquista después, tenía que ser postergado, mientras que Antonio, regeneracionista, republicano, exiliado y víctima de la guerra, acaparaba las simpatías'. No obstante a D'Ors le parece igualmente rechazable lo contrario: 'Hoy la palabra Machado está empezando a significar ya no Antonio sino Manuel. Tampoco admito ese movimiento de péndulo'. De su obra, el crítico destaca que no es una producción por etapas ni en los temas ni en la calidad: 'Los temas y los tonos aparecen y desaparecen en los años como en una espiral. Sus mejores páginas están desperdigadas, en medio de cosas mediocres, a lo largo de los años comprendidos entre Alma (1902) y Phoenix (1936)'.

En cambio, opina que lo menos interesante es su obra popularista, sus cantes flamencos, recogidos en Cante hondo (1912). 'En Manuel, a diferencia de Lorca o Alberti, no hay una elaboración que estilice esos elementos del folclore andaluz para elevarlos a la categoría de poesía culta. Él sólo pretendía aumentar el repertorio de las coplas'. Para el profesor, Manuel era un poeta muy andaluz, no sólo por los temas sino por 'una gracia muy frecuente en los autores andaluces para captar y expresar poéticamente las cosas, incluso trágicas, con una gran intuición, imaginación y originalidad. Su obra rebosa andalucismo por todas partes'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001