Isozaki defiende que los proyectos más cuestionados resultan ser los mejores

El arquitecto reduce la altura de cinco edificos, pero mantiene las torres

El arquitecto japonés Arata Isozaki presentó ayer el proyecto definitivo del conjunto de edificios que ha ideado para abrir el Ensanche de Bilbao hacia la Ría del Nervión. El también autor del Palau Sant Jordi para los Juegos de Barcelona dijo conocer, 'aunque no en detalle', la polémica promovida por un grupo vecinal contra el proyecto. Este colectivo, denominado Bilbao Ciudadanos, presentó el 24 de abril un recurso ante la Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior vasco para que paralice la propuesta.

Preguntado por esta polémica, Isozaki se defendió señalando que las controversias siempre redundan en beneficio de la obra. 'Con varias de mis obras he tenido polémicas, a diferentes niveles y con diversos argumentos. Y mi propia experiencia me dice que el resultado final de las obras rodeadas de polémica es siempre mejor que el de las obras que nunca han sido cuestionadas', explicó.

El cambio más notable respecto al anteproyecto presentado hace ocho meses es la reducción de altura (de hasta cuatro pisos) de los cinco edificios dispuestos en forma de biombo que se ubicarán en el entorno donde hoy se levantan las ruinas del depósito franco. Las dos torres de cristal, entre las que habrá una enorme escalinata, que completarán el conjunto denominado Isozaki Atea (puerta) mantendrán, en cambio, la altura prevista inicialmente: 22 pisos (82 metros).

Vestido con un elegante traje negro de corte mao, un muy locuaz Isozaki compareció en conferencia de prensa junto a la maqueta definitiva tras presentar el diseño final a los grupos municipales bilbaínos.

Los promotores del proyecto, Vizcaína de Edificaciones, explicaron que la demolición de interior del antiguo depósito franco comenzará este verano. La obra prevé mantener completas la pared trasera, una lateral y la parte central de la fachada.

La construcción de los siete edificios comenzará hacia fin de año, una vez concluidos los trámites pendientes, y durará en torno a dos años y medio. El conjunto de edificios -dos serán de cristal, dos de ladrillo y los tres restantes de granito- albergará 270 viviendas y diversos locales de uso público además de integrar tres plazas de diversos tamaños.

Aunque los promotores eludieron precisar el coste total de Isozaki Atea, el arquitecto japonés adelantó en septiembre pasado que abrir la ciudad a la Ría costaría en torno a 15.000 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de mayo de 2001.

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