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Vinyoli se convierte en clásico gracias a su 'Obra poética completa'

Edicions 62 recopila todas sus poesías

La obra de Joan Vinyoli (Barcelona, 1914-1984), uno de los poetas catalanes más influyentes de la segunda mitad de siglo, acaba de ser recopilada en su totalidad por primera vez en el volumen Joan Vinyoli. Obra poètica completa (Edicions 62). El volumen, que tiene 740 páginas, es el número 3 de la colección Clàssics Catalans de esta editorial. Así, el autor del conocido El callat adquiere una aureola de clásico que bien se merece por su influencia sobre las generaciones que le siguieron, especialmente la de la década de 1970.

Hasta ahora, la obra de Vinyoli había sido recogida en dos volúmenes de poesía completa (uno en 1975 y otro en 1979), aunque obviamente incompletos ya que no recogían los libros posteriores. Xavier Macià, el responsable de esta edición, ha añadido a los 14 allí agrupados los tres posteriores -hasta Passeig d'aniversari, su último poemario-, más diversos textos sueltos, algunos inéditos (12 poemas) y un apartado dedicado a versiones y traducciones que hizo el poeta.

Macià, profesor de Literatura en la Universidad de Lleida, explica: 'Se puede hablar de la edición definitiva, ya que es muy difícil que aparezcan nuevos inéditos. Vinyoli era una persona muy tenaz, que una vez que tenía una idea poética ya no la abandonaba. Quizá tardaba 20 años en darle forma, pero el poema terminaba saliendo'. Lo que sí ha incluido Macià, a modo de apéndice, es un extenso apartado de notas explicativas y complementarias donde se recogen gran número de variantes de un mismo poema, 'que serán muy útiles para conocer el recorrido estético y vital del autor'.

Joan Vinyoli, que en sus años de formación creció a la sombra del maestro Carles Riba -quien pronto le consideró, junto a Rosselló-Porcel, el futuro de la poesía catalana- y del alemán Rilke -al cual dedicó casi en exclusiva su actividad como traductor-, empezó a obtener reconocimiento público a partir de la década de 1970, sobre todo desde que Joan Fuster, tras leer el volumen recopilatorio de 1975, rectificara su opinión de que era 'un simple epígono de Riba'.

'Sin embargo', aclara Macià, 'hay que distinguir entre la buena acogida que tuvo entre sus propios colegas, como Gimferrer, Goytisolo, Feliu Formosa, Parcerisas o Margarit, o a escala popular, y el silencio casi absoluto de la crítica y los ámbitos académicos'. El recopilador de Obra poètica completa cree que este hecho se debe a que el poeta 'no encajaba en ninguno de los movimientos con que los universitarios gustan de catalogar la literatura, y además no formaba parte de ningún cenáculo porque estaba demasiado ocupado trabajando . Pero su influencia hasta hoy mismo resulta indiscutible'.

Vinyoli, que en la segunda mitad de su vida fue muy amigo de Gabriel Ferrater, compartía con éste una profunda amargura por la existencia -y el recurso frecuente al alcohol como antídoto, tal como se lee en algunos versos-, pero, a diferencia del autor de Reus, no dejaba de afrontarla, como lo describió Joan Teixidor en el prólogo a la Poesia completa 1937-1975: 'No creo que se haya escrito nunca con tanta clarividencia y desespero hasta qué punto la realidad nos engaña o nos estafa'. En opinión de Macià, 'el callat' con que Vinyoli tituló su obra más conocida no es él mismo, sino 'la creencia de un absoluto hacia el cual tiende el hombre, un espacio casi místico que no se manifiesta en palabras, que para el poeta funciona como una Ítaca: no es nada, no ofrece nada, pero sin ella no se emprendería el viaje'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de mayo de 2001