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COLUMNA

¡Kobe Jordan!

La palabra corre por todos los rincones de la NBA: ¡Jordan ha vuelto!... Este Jordan no es otro que Kobe Bryant, el mismo que ha escuchado comentarios denigrantes durante todo el año, y todo porque se negaba a aceptar la supremacía de Shaquille O'Neal en los Lakers... Bryant destruyó a los Spurs en el primer encuentro de la final del Oeste: 45 puntos en una exhibición inolvidable que mereció la felicitación de O'Neal -'eres el mejor jugador de la Liga'- y la exclamación de su compañero Horace Grant -'¡Kobe Jordan'-... Bryant lleva un promedio de 32,5 puntos en los ocho partidos de play offs y está lanzado... La ausencia de Derek Anderson en las filas de los Spurs aligeró su trabajo, basado fundamentalmente en tiros de media distancia y en mates devastadores, ante la desesperación de Anthony Daniels, que no pudo sujetarle ni en el primer tiempo (19 puntos) ni el segundo (26)... El jugador de los Lakers pertenece a la estirpe de los ganadores: por costumbre aumenta notablemente su producción en la segunda parte, cuando cuenta... No hay duda de que O'Neal es el jugador dominante de la NBA, pero lo hace desde sus fabulosos recursos físicos: un jugador de 215 centímetros que mueve sus 135 kilos como un látigo, y eso no lo para casi nadie... Pero Bryant resulta más emocionante porque no depende tanto de sus cualidades físicas -indiscutibles- como de su voluntad de dominar el juego al precio que sea, incluso al precio de convertirse en un jugador casi desagradable por competitivo... Así era Jordan, un tirano para sus compañeros y para sus adversarios, y el mayor genio que ha visto el baloncesto... Horace Grant, que ganó su buena cuota de anillos con los Bulls de Jordan, no pudo reprimir un comentario: Jordan era peor que Bryant con 22 años, la edad del jugador de los Lakers... Pero el alero de los Lakers tiene que vencer demasiados prejuicios, alguno razonable -muchas veces Bryant juega su partido sin atender a las necesidades del equipo- y casi siempre injustos, porque estamos ante un jugador jovencísmo, capaz de imponerse en cualquier partido y frente a cualquier rival... En una temporada que ha visto la emergencia definitiva de purasangres como Iverson, McGrady o Carter, queda la impresión de un Bryant más voraz que ninguno, la clase de competidor que recuerda punto por punto a Jordan en cualquiera de sus fases: en la del acróbata y en la del científico que regresó del retiro... ¿Y qué tiene Bryant de especial? Gran uno contra uno, primer paso imparable, una elevación explosiva, salida por la derecha y por la izquierda, manejo impecable del balón, excelente porcentaje en los tiros libres, gran capacidad reboteadora (16 frente a los Kings en el último partido de la serie, 10 frente a los Spurs) y el coraje de un guerrero para entrar a canasta... ¿Les recuerda a alguien? A Horace Grant, sí. A un colega que llevaba el número 23.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de mayo de 2001