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Hacienda tiene problemas para cobrar facturas pendientes, según sus cuentas

El Consell sólo ingresó en un trimestre 7.600 millones sobre 358.290

La Hacienda pública, lo mismo que la doméstica, sólo puede gastar cantidades equivalentes a las que tiene previsto ingresar. Y las previsiones de ingreso deben tener un fundamento sólido para evitar problemas futuros. La Sindicatura de Comptes insiste cada año en el mismo punto cuando recuerda que debe revisarse el soporte real de los ingresos pendientes de cobro de ejercicios anteriores, sobre todo de los más alejados en el tiempo, para evitar asumir gastos a partir de expectativas de cobro irreales.

El cierre contable de la Generalitat a finales de marzo, el primero que se ha publicado este año, saca a la luz los problemas de Hacienda para recabar ciertos ingresos, cuyo volumen supera la cuarta parte del presupuesto total para 2001.

El caso de las facturas que Hacienda reclama a la Seguridad Social es el más evidente. El Consell tiene previsto recibir a lo largo de este año 493.695 millones. Hasta final de marzo, había ingresado 118.201, casi exactamente la cuarta parte de lo previsto. Todos de acuerdo.

Pero Hacienda sostiene en su capítulo de ingresos que la Seguridad Social adeuda a la Generalitat 108.068 millones correspondientes a ejercicios anteriores. Hasta final de marzo, había logrado ingresar cuatro. Las facturas más importantes se arrastran desde el año 1996, por un total de 56.000 millones. Ese mismo año, José Luis Olivas, entonces consejero de Hacienda, anuló por incobrables facturas heredadas de los anteriores Gobiernos socialistas por un total de 64.000 millones.

Vicente Rambla, su sucesor al frente de la Consejería de Hacienda, mantiene vivas aquellas facturas emitidas por Olivas, cuyo cobro se complica con el paso del tiempo, como reitera cada año el Síndic de Comptes.

El Estado es el mayor deudor de la Generalitat, de acuerdo con el cierre contable de marzo, y parece reacio a pagar. Cuando liquidó el presupuesto, Hacienda tenía previsto recibir casi 77.000 millones en concepto de transferencias corrientes de la Administración del Estado pendientes de ejercicios anteriores. En marzo, esa cifra se revisó a la baja. Hacienda desestimó la posilidad de cobrar facturas por valor de cinco mil millones y dejó la cuenta pendiente en 72.000 millones. Pero a lo largo del primer trimestre del ejercicio, Rambla ha arrancado al Estado apenas 1.272 millones.

En el capítulo de ingresos directos procedentes del Estado pendientes de años anteriores se reproduce la misma situación. La Generalitat reclama 51.555 millones. A finales de marzo, había logrado presentar ante la ventanilla correspondiente facturas por un total de 6.273 millones. Pero apenas ha recibido 101 millones.

La Unión Europea también debe cerca de 50.000 millones a la Generalitat, según el cierre contable de Hacienda, pero el efectivo ingreso de esos fondos suele estar vinculado a la ejecución de los proyectos para los que fueron adjudicados y su cobro no depende sólo de las gestiones de la consejería.

El primer problema derivado del volumen de los ingresos pendientes se nota en la caja. La Generalitat gasta de acuerdo con unas elevadísimas expectativas de cobro que no termina de ingresar: los pagos se van acumulando antes de disponer del dinero líquido para afrontarlos.

Así las cosas, el déficit de caja de la Generalitat a finales de marzo - la diferencia entre los ingresos realizados y los pagos efectuados- arrojaba un saldo negativo de 276.621 millones. La inmensa mayoría de ese dinero procede de operaciones de deuda a corto plazo, cuyo límite legal está fijado en un 20% del presupuesto total.

Pero Hacienda sostiene que las cotizaciones de sus empleados a la Seguridad Social, por ejemplo, sólo se pagarán a final de año. De esa manera se salva el tope legal de deuda. O se aplaza el problema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de mayo de 2001