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Elecciones en el País Vasco

El ascenso de IU a tres escaños desata la euforia entre sus seguidores

La coalición apuesta por un Gobierno PNV-PSE

Izquierda Unida logró ayer mejorar los resultados de 1998 y convertirse en el fiel de la balanza del Parlamento vasco. Los tres diputados obtenidos, uno más que en los comicios anteriores, llevaron anoche a la euforia a los dirigentes de la coalición en el País Vasco. Javier Madrazo, el coordinador general, habló de "resultados excelentes" para la coalición.

Sus dirigentes admitían que el batacazo sin precedentes de EH ha sido clave para que IU recupere en parte su espacio. Pero el éxito no puede explicarse sólo con ese dato. Porque la coalición, que temía que una fuerte participación desbaratase sus previsiones, logró mantener el mismo porcentaje de votos que obtuvo en las últimas elecciones. Y eso supone un aumento de apoyos muy importante, de más de 7.300 votos con respecto a 1998.

En cuanto a los escenarios posibles de gobierno tras conocer los espectaculares resultados del PNV, lo primero que se les vino a la cabeza a muchas de las personas que estaban reunidas en el hotel Abando de Bilbao fue que IU daría su apoyo a los nacionalistas y gobernaría con ellos. Pero Madrazo se había comprometido durante toda la campaña a no apostar por un gobierno (*CF13*)frentista.(*CF*) Y ayer, pese a la euforia que se respiraba en todas sus declaraciones, el candidato repitió ese compromiso.

Madrazo pidió al PSE que sepa leer el resultado, que "rompa la alianza con la derecha" y vuelva a establecer lazos con los nacionalistas que hagan posible un nuevo Gobierno PNV-PSE. Ésa ha sido la apuesta de IU desde el principio y, aunque sus votos no serían necesarios, sus dirigentes confían en participar de alguna manera en ese ejecutivo, dejando fuera de juego al PP, la gran obsesión de Madrazo durante toda la campaña.

La estrategia de IU se ha demostrado válida especialmente en uno de sus puntales: el ataque sin límites al PP, teñido de un mensaje fuertemente radical para apelar a los votantes de EH que están hartos de la violencia. Es evidente que los siete escaños que ha perdido la formación de Arnaldo Otegi se han repartido entre el PNV, que se ha llevado casi todos, e IU. Pero la otra línea del discurso de Madrazo también parece haber funcionado. El líder de la coalición ha apelado a los ciudadanos hartos de confrontación política entre dos bloques y ha querido jugar el papel de eje. Y, por los resultados obtenidos, parece que los votantes le han agradecido esa postura. A ello han contribuido también los intelectuales que le han apoyado: Manuel Vázquez Montalbán, Bernardo Atxaga y José Saramago.

El candidato compareció anoche y lanzó mensajes a todas las bandas, pero sin agresividad. Primero, a ETA: "Si escuchara al pueblo de Euskadi debería declarar de inmediato una tregua", dijo, en referencia a los desastrosos resultados de EH. Luego al PP, para que cambie su estrategia y se dé cuenta de que la "madurez democrática de los ciudadanos vascos" impide lograr nada con la confrontación. Y al PSE, para que rompa sus lazos con los populares y "abra una nueva etapa política presidida por el diálogo". Y dejó también muy claro que, pese al acoso que dice haber sufrido, IU no optará por "la revancha" y tratará de recomponer los lazos con el PSOE.

La coalición, a pesar de todo, tenía relativamente al alcance de la mano un buen resultado. Sobre todo porque en las últimas elecciones sufrió un batacazo sin precedentes. Perdió 22.000 votos con respecto a 1994 y pasó de seis a dos escaños. Esto, sin embargo, no supuso una crisis para Madrazo, que conservó su liderazgo aunque tenía a más del 40% de su organización en contra. A pesar de su polémica trayectoria, Madrazo ha sido capaz de llevar a IU al marco parlamentario, y eso le permite mantener con firmeza su hegemonía. Desde 1984 hasta que él fue candidato, en 1994, la coalición no logró jamás ni un solo diputado en el Parlamento vasco. Ahora, con tres, es una de las llaves para la gobernabilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de mayo de 2001