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Elecciones en el País Vasco

El PNV supera el reto electoral con un triunfo más rotundo de lo esperado

Arzalluz suma sus votos a los de EH al proclamar la mayoría absoluta de los nacionalistas

La magnitud de su triunfo sorprendió incluso a los propios nacionalistas moderados del PNV y Eusko Alkartasuna. Juan José Ibarretxe logró un resultado sin precedentes desde 1984, antes de la escisión con los ahora reconciliados hermanos de EA.

Con seis escaños más de los que tenía en el anterior Parlamento, obtenidos gracias al descalabro de Euskal Herritarrok, el éxito de Ibarretxe resultaba anoche incontestable, aunque éste siga careciendo, como antes de disolver la Cámara vasca, de la mayoría absoluta necesaria para gobernar sin apoyos externos.

El PNV y EA vivieron una noche electoral memorable, que les dio un triunfo mucho más holgado que el previsto por la mayoría de las encuestas, al auparse sobre el suelo de 30 escaños que les parecían ya un buen resultado y hacer inservible, con sus propias fuerzas, un pacto entre el PP y los socialistas.

Un Juan José Ibarretxe tan cansado como satisfecho compareció triunfal ante la militancia de la coalición PNV-EA, concentrada en un hotel de Vitoria, para festejar los resultados. Entre gritos que le vitoreaban ya como próximo lehendakari, Ibarretxe llamó a los suyos a "administrar la victoria con inteligencia" del mismo modo que apeló a los demás a llevar "con paciencia(*CF*)" la derrota.

El ya lehendakari en funciones se mostró orgulloso del triunfo obtenido, resaltó que se haya producido tanto en el conjunto de la comunidad autónoma como en cada uno de sus territorios por separado y anunció que hoy mismo comenzará a llamar a todas las fuerzas políticas para abrir el diálogo, en una nueva etapa que dijo desear "sin rencores ni revanchas". Ibarretxe señaló que la legislatura venidera no debe reproducir los "insultos ni la confrontación" de la que terminó, sino que debe ser la del diálogo, el entendimiento y la paz.

Resaltó la alta participación -"ocho de cada diez vascos han votado", dijo- antes de añadir que esa movilización en las urnas constituye "una lección de civismo del pueblo vasco para el Estado español, Europa y el mundo".

Ibarretxe adoptó su papel más institucional al agradecer esa participación tanto a los votantes nacionalistas como a quienes optaron por otras candidataturas e interpretó que la sociedad vasca ha dicho claramente no "a los tiros, a los muertos y a la división". Incluso hizo callar a los asistentes más exaltados, que comenzaron a gritar "manipulación" cuando se refirió a los medios de comunicación, y mostró su agradecimiento también a quienes, de entre éstos, se han comportado "con racionalidad".

El lehendakari en funciones resaltó la agilidad con que se realizó el escrutinio -las horas marcadas para cada comparecencia del consejero de Interior se cumplieron escrupulosamente- y el hecho de haber tenido los resultados al 100% antes de las once de la noche: "Esto demuestra que somos un país avanzado".

Ibarretxe invitó a festejar la victoria, pero no se privó de una de sus frases favoritas: "Mañana a las ocho, todos a trabajar, que se nos va a hacer de noche".

Por su parte, el presidente de la ejecutiva del PNV, Xabier Arzalluz, denunció haber sido sido objeto de "la campaña más sucia" y se arrogó la sorprendente potestad de "encargar a Ibarretxe que desde mañana mismo emprenda las acciones conducentes a la formación de un nuevo gobierno". Arzalluz resltó también que el nuevo Parlamento vasco, como el anterior, o tendrá "mayoría absoluta nacionalista", sumando los siete escaños de EH a los 33 de la coalición PNV y EA.

La presidenta de EA, Begoza Errazti, se congratuló de la recuperación del nacionalismo en Álava y, entre gritos de "PP, entzun, Araba es Euskaldun" ("PP, escucha, Álava es Euskaldun") resaltó el esfuerzo en trabajo e ilusión puesto en la campaña por militantes y simpatizantes.

La comparecencia de los tres líderes se produjo en un ambiente de alegría explosiva en la que abundaron, como en la clausura de la campaña, los gritos de "Independentzia" ("Indepedencia") acompañados por algunos más agresivos -"A por ellos, oe oe oe"- que contradecían el mensaje conciliador de Ibarretxe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de mayo de 2001