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Reportaje:

Cuatro generaciones hoteleras

Un libro relata los 70 años de historia de la familia Gaspart al frente del grupo Husa

Protegido por los visillos de la ventana, en una habitación de hotel de la calle de Sant Pau -el España o el Internacional-, en 1936 Georges Bataille fue testigo de las barricadas levantadas en La Rambla.

Después el escritor francés trasladó la impresión de aquellas imágenes de tiroteos y muerte a su novela Le bleu du ciel, uno de los tributos más altos que ha concedido la literatura a la mística de la mirada. Los personajes de Bataille descubrieron algunos aspectos insólitos de la Barcelona convulsa de la contienda civil. Y también otro francés, el poeta y columnista Paul Morand, en Abierto por la noche, se agarró a la gris cotidianidad para explicar los excesos pequeñoburgueses de espectáculos como los de la Bohemia, El Cortijo o la Bodega de Calderón. Morand, asustadizo y dipsomaníaco, recuerda también sus horas de insomnio en una habitación del Ritz de la Gran Via, 'cuyas ventanas saludaban a un bulevar insulso'.

La familia ha forjado su cadena con hoteles como el Manila, el España, el Ritz y el Avenida Palace

Las dos vivencias evocan las habitaciones de hotel como receptáculos de la memoria. El citado hotel España -edificado en pleno siglo XIX y rediseñado mucho después por el arquitecto modernista Domènech i Montaner, junto con a los escultores Eusebi Arnau y Pau Gargallo- y el hotel Manila de La Rambla conservan en sus paredes recuerdos muy jugosos de Barcelona. Ambos pertenecen a la cadena Husa, fundada en 1930 por Josep Gaspart Bulbena, abuelo de Joan Gaspart Solves, actual patrón de la empresa familiar y presidente del FC Barcelona.

Al cumplir su 70º aniversario, el grupo ha promovido la publicación de Grupo Husa, 70 años -editado por Carme Canut, de Book Style-, un libro en el que se resume la trayectoria de cuatro generaciones Gaspart. El texto está narrado en primera persona por Juanón Gaspart Bueno, hijo de Joan Gaspart Solves y biznieto del fundador del grupo, José Gaspart Bulbena.

Entre los establecimientos más antiguos de la cadena se encuentra también el Reina Victoria de Ronda (Málaga), que antes de pertenecer a los Gaspart era un hotel de culto, gracias a que tuvo en su lista de clientes al poeta alemán Rainer Maria Rilke. En una etapa de permanencia en España, Rilke esbozó, en una habitación del Reina Victorial, uno de sus mejores resúmenes ontológicos.

Otros hoteles, como los archiconocidos Ritz, Avenida Palace, o La Gavina de S'Agaró, han dejado en sus libros de honor vestigios de un tiempo deshilachado. Gente tan dispar como la Callas, Gregory Peck, Duke Ellington, Xavier Cugat, Camilo José Cela, Walt Disney, Hemingway y Henry Ford, junto a representantes de los linajes europeos de sangre azul, estamparon allí sus firmas.

Al margen de estas piezas, Husa cuenta con hoteles más modernos y mejor equipados, como el Real de Santander, el Reina Victoria de Valencia, el Carlton de Bilbao, el Europa de Tarragona, el Terramar de Sitges, el Alhambra de Granada y el Alcalá de Guadaira en Sevilla, entre otros. Estos últimos son una muestra de la maduración de la empresa, especialmente impulsada en la etapa de gestión de Josep Gaspart Bonet, el representante de la segunda generación de la familia.

Husa gestiona en la actualidad 140 hoteles, 11 de ellos, de propiedad y el resto en régimen de explotación. La cadena registró 21.000 millones de pesetas de facturación a 31 de diciembre de 2000, con una plantilla de 1.800 empleados, de los cuales algo más de 1.000 tienen contrato fijo, y el resto, temporal.

La cadena familiar recibió su primer aliento de la Exposición Universal de Barcelona de 1929. Gaspart Bulbena rediseñó el Manila y fue nombrado restaurador de la Exposición de Montjuïc. Posteriormente, los saltos cualitativos de Husa han sido deudores del estilo fundacional aprovechando las inercias institucionales, que tantas veces han actuado de motor en el sector turístico de Barcelona.

El mismo Joan Gaspart Solves fue fiel a esta estrategia cuando, en 1992, intentó impulsar su grupo aprovechando los Juegos Olímpicos y el plan de hoteles del Ayuntamiento de Barcelona, especialmente diseñado para reforzar la oferta hotelera de la ciudad en ese acontecimiento histórico.

A juicio de algunos analistas del sector, la irrupción de Gaspart en el plan de hoteles de 1992 pudo haber sido el detonante de una crisis que atravesó después la cadena. Aquella situación fue salvada con la venta de varios establecimientos en toda España, entre ellos, el conocido Princesa Sofía de Barcelona, que hasta entonces había sido el emblema de la cadena. A fin de recuperar su liquidez, el grupo afrontó la venta de otros activos no vinculados al sector hotelero, como el palacete Abadal, en la Diagonal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de mayo de 2001