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Entrevista:MIGUEL GONZÁLEZ | PRESIDENTE DE LA CEC

'Cádiz ha tenido demasiado tiempo el marchamo de conflictiva'

Miguel González (Chiclana, 43 años) ha sido elegido por unanimidad presidente de la Confederación Empresarial de Cádiz (CEC), la provincia que es la de mayor desempleo de España. González, industrial con más de 100 empleos directos en sus empresas, sustituye a Santiago Cobo, quien ha ejercido el cargo durante ocho años.

Pregunta. ¿Qué proyectos trae debajo del brazo?

Respuesta. Seguir con la defensa, representación, asesoramiento y formación de los empresarios de la provincia y seguir la labor de Cobo de articulación y vertebración de la patronal en la provincia. Además, quiero potenciar el sector industrial en la provincia, que es la parte más necesaria porque el valor añadido se está quedando en otras provincias y otras regiones. Queremos apostar por la diversificación. Hay quien dice que en Cádiz el pan de ayer fue la agricultura, la ganadería y la pesca; el de hoy, la construcción y el sector industrial; y del de mañana, el turismo, el ocio y las industrias de servicios. Nosotros creemos que no se pueden poner todos los huevos en la misma cesta y que debemos alejarnos de los monocultivos, para evitar que ocurra lo que a Puerto Real con los astilleros o a Barbate con la pesca.

P. ¿Qué responsabilidad tienen los empresarios en el desempleo provincial?

R. El problema no es atribuible a los empresarios. Somos lo que creamos empleo. Es como la gente que va a misa y el cura le echa la bronca por la gente que no va. Ahora hay 74.000 parados. De esos, los más importantes para mí son los 16.000 jóvenes que aún no han conseguido su primer empleo. Desgraciadamente, las universidades y la FP son fábricas de parados porque la Administración va por un lado, las universidades por otro y las empresas por otro. La Administración debe crear el clima propicio. Y esta provincia ha tenido durante demasiado tiempo el marchamo de provincia conflictiva, y eso ha influido a la hora de atraer inversiones extranjeras, que veían más atractivas otras zonas. Cuando hay mesas de reunión y negocias un convenio durante 10 días no sale en la prensa; cuando se montan las barricadas, sale en las primeras páginas. Eso ha sido un hándicap durante demasiado tiempo.

P. ¿Hasta qué punto limita el desarrollo la excesiva dependencia del sector público en muchas localidades?

R. Al final, esa dependencia se paga. Los empresarios no podemos esperar que la solución venga de fuera. Aquí tenemos suficiente riqueza para explotarla, sacar beneficios y revertirlos a la sociedad. A lo mejor, en el futuro se producirá un paro tecnológico debido a la robotización y habrá que crear trabajo social a cargo de la empresa. Y la formación es sustancial, de Medicina salen médicos, pero de Empresariales no salen empresarios. Hay demasiado chaval que quiere ser funcionario. Sólo un 4% quiere ser empresario. Somos como los dinosaurios, estamos en peligro de extinción.

P. ¿Se aproximan tiempos duros entre la patronal andaluza y la Junta?

R. El tema de la concertación es escabroso. Parece que las declaraciones hechas por los empresarios sobre la ley de Cajas no han sentado bien al Gobierno andaluz y como consecuencia ha amenazado un poco con que no habrá concertación. Desde la patronal se recuerda que la concertación sirve para poner en valor puestos de formación. Las patronales se mantienen perfectamente sin concertación, aunque nos gustaría que se firmara.

P. ¿Ha estado muy marcada la etapa anterior de la CEC por ser Cobo el marido de Teófila Martínez, presidenta del PP andaluz?

R. Sí, ha podido contribuir porque muchas veces se le ha atacado injustamente. Cobo ha aplaudido y ha elogiado en público a alcaldes socialistas por su labor de apoyo a las empresas. Siempre ha mantenido su independencia política y ha dejado muy alto el listón de la CEC.

P. Denuncia la CEC que el déficit de infraestructuras lastra el desarrollo, pero después no secundan las protestas.

R. Los déficits de infraestructuras son tremendos, y afectan tanto al Gobierno como a la junta y a la Diputación. Nosotros pedimos que no se tiren las piedras unos a otros, sino que echen las piedras en la carretera. Lo que no quisimos era ser sectarios y protestar sólo contra una Administración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de abril de 2001