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Reportaje:

'Pitufos' para lavar 8.000 millones

Desmantelada en Madrid y Valencia una red a la que la policía vincula con 'narcos' del 'cartel' colombiano de Cali

Decenas de personas fueron empleadas durante el último año y medio por una red ligada al colombiano cartel de Cali para lavar -peseta a peseta- hasta un total de 8.000 millones. Estas personas, conocidas como pitufos, eran utilizadas para cambiar en los bancos moneda española por dólares. En compensación, recibían 10.000 pesetas por cada millón blanqueado. Alegaban que precisaban los dólares para salir de turismo al extranjero, pese a que ninguna tenía aspecto de nadar en la abundancia. Así que los pitufos levantaron las sospechas de la policía y condujeron a la caída de toda la banda.

En la operación, efectuada el sábado en Madrid y Valencia, fueron detenidas 17 personas, entre ellas el supuesto capo de la red, Edgar Augusto Cañón García, y se han incautado de 225 kilos de cocaína. El colombiano Cañón, de 48 años, llegó a España tras estar ocho años preso en Miami (Florida, Estados Unidos) por su vinculación con el cartel de Cali.

Los pitufos son utilizados incluso por las más poderosas redes internacionales de narcotráfico. Sin embargo, un abuso de este sistema es el que ha conducido al desmantelamiento de esta presunta conexión española del cartel de Cali.

En la primavera de 2000, la Brigada de Delitos Monetarios de la Policía Judicial tuvo conocimiento de que un numeroso grupo de personas estaba canjeando pesetas por importantes sumas de dólares. Y esto, pese a que su situación económica no justificaba aparentemente el origen de esos fondos.

Las investigaciones permitieron descubrir que los pitufos estaban controlados por el colombiano Alberto Muñoz Tascón, de 42 años, y su mujer Francia Elena, de 47. La pareja recibía bolsas y maletas repletas de pesetas en efectivo de manos de un comisionista, que posteriormente las recogía convertidas en dólares, y enviaba las divisas a Colombia a través de correos. Dos de éstos fueron detenidos en la primavera pasada cuando transportaban 425.000 dólares (unos 75 millones de pesetas) ocultos en una fajas. Su misión consistía en hacer llegar el dinero a Bogotá, donde los banqueros del cartel de Cali lo camuflaban a través de empresas madereras.

Conocido el sistema de blanqueo, el objetivo principal de la policía fue localizar la procedencia del dinero. La identificación del comisionista dio con la clave. Se trataba de Edgar Augusto Cañón, Dani, que consta en los archivos de Interpol por implicaciones con el narcotráfico de Florida.

Dani estaba siendo investigado por agentes del grupo 18º de la Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado (UDYCO) de Madrid por sus presuntas implicaciones en el narcotráfico. Llevaba una vida de lujo, conducía un Jaguar y vivía solo en un chalé de la elitista urbanización de La Moraleja.

Hace unos días, recibió la visita de una pareja de colombianos con los que acudió al taller de chapa y pintura Judacar, situado en el kilómetro 2 de la carretera de Carabanchel a Leganés. Los policías vieron que el taller se usaba para hacer falsos suelos en coches. Los agentes vieron cómo se estaba acondicionado un zulo bajo los asientos traseros de una furgoneta y el parachoques de un Audi 4. Los amigos de Dani se trasladaron con los vehículos a una nave de maderas de Valencia, donde cargaron 225 kilos de cocaína. El sábado regresaron a Madrid y, cuando se dirigían con la mercancía al chalé del supuesto capo, fueron detenidos.

La policía detuvo a los dos operarios que manipulaban los vehículos y a un total de 16 personas implicadas en la red, dos de ellas en Valencia. También se registraron ocho domicilios, en los que se intervinieron 57 millones de pesetas y un laboratorio portátil para la adulteración y prensado de la droga, así como 11 vehículos.

El subdirector general de Policia, Pedro Díaz Pintado, resaltó la importancia de la Operación Entorno 'por haberse conseguido desmantelar una red que tanto traficaba como blanqueaba el dinero'.

Los 225 kilos de droga llegaron a Valencia en barco, vía Brasil, impregnados con resina y camuflados en contenedores de madera. Cañón, según fuentes policiales, tenía que pagar a sus jefes en Colombia 4,2 millones de pesetas el kilo (casi 1.000 millones en total). Adulterada y vendida en dosis, su valor se multiplicaría por cinco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de abril de 2001