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Entrevista:Juan José Lucas | Ministro de la Presidencia

'Aznar siempre tendrá todo el poder del partido'

El ministro de la Presidencia, Juan José Lucas, ha ocupado su sillón en el Gobierno convencido del poder transversal de sus competencias en el Ejecutivo y de que Aznar no le paga deuda alguna con su nombramiento. Asegura que el presidente del Gobierno no proyecta frenar el desarrollo autonómico, pero advierte de que hay competencias que el PP nunca va a transferir porque son la esencia del Estado. Lucas afirma que habrá que revisar el concierto económico vasco tras las elecciones.

'No se justifica un Gobierno de concentración en Euskadi porque no hay una situación excepcional'

Juan José Lucas, amigo personal del presidente del Gobierno cree que no habrá problemas con una futura bicefalia en el PP, siempre que Aznar dé con la persona que le garantice una absoluta ausencia de conflictos con él como presidente del partido.

Pregunta. Mucha gente ha pensado de su nombramiento como ministro de la Presidencia que ya le tocaba, que Aznar se lo debía. ¿Llegó a temer que no iba a pisar ya las moquetas de La Moncloa?

Respuesta. La verdad es que mi vida política se ha centrado todos estos años en Castilla y León y mis deseos de venir a Madrid eran deseos como... muy controlados, diría yo. Porque, si no hubiera sido así, hace dos años no me hubiera presentado a las elecciones autonómicas. No tenía una asignatura pendiente con ser ministro. Aznar no me debía nada a mí, en todo caso se lo debía yo a él, que me puso como candidato en un momento difícil... No existían deudas pendientes, ni personales ni políticas con Aznar, y si hubieran existido estaban más que saldadas por su parte con haberme permitido gobernar mi tierra.

P. Ahora el presidente anuncia que pretende cerrar bajo siete llaves el debate de la competencias autonómicas. Usted que ha sido presidente autonómico, ¿es partidario de una ley que cercenaría el crecimiento de la autonomías?

R. ¡No, no!...Yo creo que el proceso autonómico es un proceso abierto. Pero es que esta ley que ha anunciado Aznar, no frena el proceso autonómico, sino que busca elementos de cohesión entre las comunidades autónomas y el Estado. En ningún caso será una ley restrictiva ni será una LOAPA (Ley Orgánica para la Armonización del Proceso Autonómico), ni nada parecido. Aunque la verdad es que ya quedan muy pocas competencias que transferir.

P. No se lo diga a los vascos, por ejemplo.

R. ¡Sí que se lo digo, precisamente, a los vascos! Los vascos tienen un nivel de desarrollo competencial que no tiene ninguna otra comunidad, que quede bien claro. Lo que ocurre es que tanto en el País Vasco como en Cataluña queda ya muy poco margen, porque hay competencias que el Gobierno de la Nación no va transferir, como la llamada Caja Única, o las competencias del Consejo General de Poder Judicial o las de Hacienda... Hay competencias que no se van a transferir porque forman parte de la esencia del Estado.

P. La cuestión es que el anuncio que ha hecho Aznar de cerrar el proceso autonómico va a abrir, sin duda, una guerra con los presidentes autonómicos que no sean de obediencia al PP. ¿Cree necesaria esa provocación?

R. No creo que se vaya a producir esa guerra que usted me anuncia, pero el Gobierno tiene claro que cada uno no puede estar tirando de una esquina del mantel de forma indefinida, que cada uno tiene que saber el lugar en el que está y las reglas del juego. Lo que significa, también, que las comunidades autónomas, que son Estado, se van a sentir mucho más cómodas con instrumentos administrativos para entenderse con el Gobierno.

P. Dígame si no suena también a amenaza la relación que Aznar ha hecho entre el acatamiento de la Constitución y del Estatuto con la vigencia del concierto económico vasco...

R. ¡Es que el cumplimiento de las leyes es un principio indeclinable del Estado de Derecho! Y la ley se acepta o se rechaza, pero, en cualquier caso, se acata. Lo que no se puede hacer es sustraer de la ley sólo lo que interesa. Con su advertencia, lo que el presidente del Gobierno exige es el cumplimento de la ley porque, le guste o no al actual Gobierno vasco, el Estatuto ha nacido de la Constitución, que no es la Biblia, pero que, incluso para cambiarla, hay que acatarla. Yo creo que el concierto económico vasco habrá que revisarlo, se revisará sin duda. Pero no creo que haya que hacer de ese tema un tema de campaña electoral. Es mejor hablar de eso después del 13 de mayo.

P. Hay quienes piensan, y no sólo en el PNV, que el propósito final de Aznar es que se note cada vez más que el presente y el futuro en este país van a estar impregnados de eso que se llama, despectivamente, nacionalismo español. ¿Usted cree que hacía falta esa vuelta de tuerca para reconducir las cosas?

R. No creo que el presidente del Gobierno tenga la intención de dar una vuelta de tuerca para buscar un restricción al hecho plural de España. Me consta que esa no va a ser nunca la intención de Aznar. Pero también le aseguro que, cuando él defiende esa pluralidad lo hace con un énfasis de lealtad constitucional que otros, como los socialistas, no siempre han demostrado. No existe esa amenaza que usted sugiere del nacionalismo español, ni siquiera sé qué puede significar eso. Pero también le aseguro que, si defender la Constitución es nacionalismo español, no nos vamos a afligir por ello.

P. ¿A usted no le preocupan los movimientos de acercamiento del PSOE al PNV?

R. Me parece que ese acercamiento del PSOE al PNV es una cuestión de estrategia política y que su mano tendida a los nacionalistas ha sido precedida, no se olvide, de otra mano tendida al PP. Y bueno, ya veremos si el PNV es capaz de cumplir las condiciones que le ha puesto el PSOE. Porque son los nacionalistas los que tienen que cambiar, los que tienen que renunciar a su actual opción soberanista.P. ¿Usted entendería que el PSOE llegara a gobernar de nuevo con el PNV?

R. Es difícil. Desde luego, si la oferta del PSOE se hiciera al actual PNV no lo entendería, ¡y creo que no lo entendería nadie! Además, dirigentes socialistas importantes ya han manifestado su inequívoco rechazo a un pacto PSE-PNV en las actuales circunstancias. Ahora, si las condiciones cambian, si el PNV renuncia a su opción soberanista... No es la primera vez que el PSE ha gobernado con el PNV. Para mí lo deseable sería, sin duda, un entendimiento entre el PP y otras fuerzas políticas que creen en la Constitución, porque lo que se ventila el 13 de mayo en el País Vasco no es una cuestión ideológica si no si se cree o no en un País Vasco en libertad.

P. No sé si habrá, a su juicio, alguna posibilidad de que se forme un gobierno de concentración del PP, el PSE y el PNV.

R. Veo difícil ese Gobierno de concentración. Para que se dé exige una situación excepcional en la que estaría en crisis el propio sistema democrático, lo que no se da ahora en el País Vasco. Lo que sucede se puede solucionar con un Gobierno que sea capaz de garantizar la libertad y la vida a todos sus ciudadanos.

P. Si Mayor Oreja no es lehendakari volverá de nuevo a la carrera por la sucesión de Aznar. No sé cómo ve usted, que está tan cerca del presidente, esta hipótesis y el espinoso debate sucesorio.

R. Mayor Oreja es un fuera de serie de la política y, desde luego, del PP. Y creo que allá donde vaya lo hará bien. Pero soy de los que piensan que abrir ahora el debate sucesorio es prematuro y que, cuando se haga, se deberá hacer en el interior del partido de forma seria y responsable. Por eso yo no hago apuestas, ni quiero apostar por Mayor Oreja en estos momentos, aunque es un líder especialmente querido en el PP.

P. ¿Qué va a hacer el lobby de los castellanos si se quedan sin Aznar? ¿Le pedirá usted que se lo piense en el último momento?

R. ¡Pero si el lobby castellano no existe! ¡Debería de existir, pero desgraciadamente no existe! ¡Hombre, algo importante tendremos que decir los castellanos del PP en la sucesión de Aznar! Pero no somos un grupo de presión. En cuanto a Aznar, le aseguro que es imposible hacerle cambiar de opinión para que vuelva a ser candidato, es algo zanjado.

P. Hay quienes alertan ya de los peligros que tendrá para el PP la bicefalia del poder...

R. Sinceramente, no veo que haya ningún peligro, porque yo estoy seguro de que el próximo candidato del PP a la Presidencia del Gobierno será una persona con un grado de entendimiento personal y político con Aznar muy intenso. ¡Hombre! La bicefalia no es la situación ideal para el PP, pero todo depende de que Aznar dé con la persona que le garantice una absoluta ausencia de conflictos con él como presidente del partido... Esto de la bicefalia no es algo necesariamente malo, aunque puede serlo si no se hace bien. Dos personas que sean presidente del Gobierno una y otra presidente del partido y que no se entiendan, están condenados a la locura. Como ha pasado en Europa...

P. Estoy segura de que su caso será una excepción de lealtad que le honra pero, ¿no teme usted que otros renieguen de Aznar cuando ya no tenga el poder?

R. Ésas son las actitudes fatales de los miserables... pero no sólo en la política... Es difícil hacer una previsión de lo que pueda pasar cuando Aznar ya no tenga el poder. Pero no creo que se vaya a dar una situación complicada para él porque aunque no sea el presidente del Gobierno tendrá en sus manos todo el poder del partido ¡Qué es mucho! Lo importante es tener en la mano la cáscara del huevo... Aznar no va a desaparecer, se lo aseguro. Él va a dirigir toda la política del PP durante los próximos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de abril de 2001