El centro-izquierda italiano trata de ganar los sufragios de los indecisos con una campaña al estilo norteamericano

El líder del centroizquierda italiano, Francesco Rutelli, ha puesto en marcha una estrategia de cerco a los indecisos -unos 12 millones de electores, según la mayoría de los sondeos- para convencerles de que votar a El Olivo en las próximas elecciones del 13 de mayo representa apoyar un programa social que defiende a los más débiles y a las familias.

El ex alcalde la Ciudad Eterna reunió ayer en el Palacio de Congresos del Eur, a las afueras de Roma, a centenares de candidatos y simpatizantes de la coalición que representa, en una especie de convención al estilo norteamericano, presidida por la plana mayor de El Olivo, que concluirá hoy con una manifestación en el centro de Roma.

El candidato del centroizquierda a la presidencia del Gobierno criticó duramente a su adversario, el magnate de la televisión privada Silvio Berlusconi, al que acusó de estar bajo el dominio de Umberto Bossi, líder de la ex separatista Liga Norte. 'Un Gobierno de Berlusconi es un Gobierno de Bossi', advirtió a los electores. Rutelli se manifestó dispuesto, no obstante, a moderar el tono de la campaña electoral, especialmente después de la denuncia hecha ayer por Berlusconi en la prensa nacional. El líder de la derecha declaró que su partido, Forza Italia, sufre 'continuas amenazas' que le han decidido a posponer el congreso que tenía previsto celebrar antes de las elecciones. 'Detecto un clima de odio que me inquieta', declaró Berlusconi.

Ante una platea entusiasta, Rutelli hizo público ayer su programa de Gobierno, que combina iniciativas sociales y de apoyo a la familia y a los jóvenes, al estilo de las introducidas por los laboristas británicos, con promesas de mayor eficacia en algunos servicios públicos cruciales, como la sanidad. El Olivo propone abolir el impuesto sobre las personas físicas para aquellos contribuyentes con familia de cuatro miembros que perciban un sueldo no superior a 45 millones de liras anuales (unos 4 millones de pesetas). Al mismo tiempo, promete desgravaciones fiscales a los ancianos que presten un servicio civil, además de ayudas económicas a éstos y a los ciudadanos más necesitados para que puedan contratar a un asistente social.

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