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Nadie sabe dónde están los niños del 'barco de la vergüenza'

El barco llegó a Benin con 23 menores acompañados de sus madres y en buen estado

La travesía del barco ha llamado la atención sobre la vigencia de la esclavitud en el golfo de Guinea, que hasta el siglo XIX recibía el nombre de Costa de los Esclavos. Las autoridades migratorias beninesas impiden anualmente la salida de cientos de niños para trabajar en el exterior, pero ese número es sólo una mínima parte del total, según fuentes oficiales. Unicef calcula en 200.000 el número de menores explotados laboral y sexualmente en ese área. El Etireno atracó en la madrugada del lunes al martes en el mismo puerto del que había zarpado dos semanas antes, pero las autoridades de Benin -que habían llegado a solicitar ayuda internacional para capturar a los traficantes- no encontraron niños esclavos en su interior. El pasaje estaba formado en su mayoría por inmigrantes ilegales en busca de trabajo en Gabón, país que cuenta con recursos petrolíferos importantes y cuya renta per cápita multiplica por diez la de Benin. Los 23 niños de entre 5 y 14 años que se hallaban dentro junto a otros 20 adolescentes, viajaban con sus madres y se encontraban en buen estado de salud pese a los 2.000 kilómetros recorridos.

Inmigrantes indocumentados

La razón por la que las autoridades de Gabón y Camerún impidieron atracar en sus puertos al barco no fue la de impedir la venta de los niños sino la de evitar la penetración de inmigrantes indocumentados, según aseguraron varios pasajeros. Algunos de ellos afirmaron haber pagado 270 dólares (51.000 pesetas) por cada billete.'Al llegar a Libreville [capital de Gabón], unos cuantos trataron de alcanzar la orilla en botes, pero fueron devueltos al barco por la policía', señaló Mamadou Fall, uno de los pasajeros del Etireno. En el navío no se encontró rastro del empresario Staneslas Abatan ni de dos colaboradores sobre los que pesa una orden de arresto internacional como responsables del comercio de menores.

La ministra de Asuntos Sociales, Ramatou Baba Moussa, que anunció el lunes que el barco con niños esclavos había sido avistado en Guinea Ecuatorial el domingo, sugirió que el Etireno puede haberse confundido con otro barco nigeriano que sí llevaría una carga de niños esclavos y que se hallaba en la misma zona. Esther Guluma, representante de Unicef en Benin, no descartaba ayer la existencia de ese segundo barco. Otro de los trabajadores de la organización, Nicolas Pron, se felicitó porque la comunidad internacional se haya percatado del problema. 'Aunque no sea el caso del Etireno, hay otros barcos traficando con niños', dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de abril de 2001