LE MONDE | REVISTA DE PRENSAOpinión
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Líbano, como siempre

Como siempre que la tensión en Oriente Próximo crece, la situación en Líbano empeora. (...) Como si estuviera destinada a ser la caja de resonancia de la situación de la región, Líbano atraviesa un momento difícil. Después de ya tantas semanas, una parte cada vez mayor del país expresa su rechazo a la presencia siria. (...) No denuncian tanto la presencia militar siria en sí, (...) critican la puntillosa injerencia de Damasco en los asuntos de Líbano. (...)

La injerencia política siria se vive tan mal en Líbano como la situación económica. (...) Con el paro se levanta un viento de descontento, no siempre justificado, contra el millón de trabajadores sirios que por salarios miserables realizan en Líbano los trabajos más duros, sin consumir gran cosa.

A estas dificultades se suma una especie de vacío político-administrativo en el sur del país. Desde la salida de los israelíes, el Ejército libanés no se ha desplegado nunca allí, el Estado no se encuentra presente y las poblaciones civiles no han regresado. Esta tierra de nadie es peligrosa. (...) Y con un Gobierno como el de Sharon, que proclama en Jerusalén (...) que clama que los palestinos sólo podrán disponer, como mucho, del 42% de los territorios de Gaza y Cisjordania, y que hace entrar los carros de combate en los campos de refugiados, la aventura se presenta como una sólida posibilidad. El recrudecimiento de la situación en este frente supone la coartada perfecta para la inmovilización siria, incluso siendo la suerte de Líbano, en primer lugar, un asunto de los libaneses.

París, 16 de abril

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de abril de 2001.

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