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Reportaje:

La memoria de la piel

Los expertos advierten de que los abusos al tomar el sol provocan envejecimiento cutáneo y cáncer

La llegada del buen tiempo invita a tomar el sol. Más aún, cuando los criterios estéticos imperantes exigen una piel morena. Pero los expertos insisten en su advertencia de que la exposición excesiva para conseguir un bronceado rápido tiene un precio que se paga a largo plazo: envejecimiento prematuro de la piel, cataratas, arrugas y cánceres.

Precisamente, los dermatólogos atribuyen a los abusos de hace un par de décadas el hecho de que los melanomas (cánceres de piel) se hayan cuadruplicado en los últimos diez años. A fin de inculcar hábitos saludables que prevengan de los efectos perniciosos del sol, los Colegios de Farmacéuticos de Andalucía han organizado una campaña que comenzará en mayo y llegará a cerca de 50.000 escolares en toda la comunidad autónoma.

Tomar el sol es bueno siempre que no se cometan excesos. 'Achicharrarse para obtener un bronceado contrarreloj tiene un precio demasiado caro: oxidación cutánea, envejecimiento prematuro, melanomas, cataratas. La piel tiene memoria y los abusos muestran sus efectos a largo plazo; por eso hay que evitarlos a edades tempranas', explicó Rosa Díaz, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Málaga. Justamente, ésa es la razón por la que la campaña está orientada a escolares de entre ocho y 14 años.

Los expertos achacan el incremento de los cánceres de piel al debilitamiento de la capa de ozono, que actúa como filtro de las radiaciones nocivas del sol, y a que hasta hace unos años no se utilizaban los fotoprotectores. La recomendación de los dermatólogos es simple: no hay que forzar la piel a un bronceado rápido. Cuanto más pronto se pretenda lucir un color moreno, más riesgos para la salud. Un proceso lento, con fotoprotectores, es más sano porque el organismo saca partido a los efectos positivos del sol -ayuda a procesar el calcio y por lo tanto fortalece los huesos- sin quedar expuesto a sus radiaciones nocivas.

Los expertos insisten en que hay tres variables a tener en cuenta: el tipo de piel, la graduación del fotoprotector y la intensidad del sol. Además recalcan que estas cremas siempre deben aplicarse media hora antes de iniciar la exposición a los rayos solares y con la piel seca.

Una encuesta realizada por el colegio malagueño demuestra que el 98% de las personas utiliza fotoprotectores, pero que la mayoría (94%) lo hace de manera inadecuada, ya que se lo aplica al llegar a la playa o a la piscina. Además, según los expertos, hay un hábito bastante extendido que no es muy sano. Cuando una persona pasa muchas horas expuesta al sol, se aplica fotoprotección en reiteradas ocasiones. Según sus consejos, si se prevé pasar muchas horas al sol, lo mejor es elegir un protector alto y no utilizar una crema de factor bajo en repetidas aplicaciones. Y otros consejos: la nieve duplica las radiaciones solares por lo que no debe bajarse la guardia aunque no se sienta calor, las horas más peligrosas para tomar sol son las comprendidas entre las 13.00 y las 17.00 y las pieles blancas son más sensibles que las oscuras.

José María Laza, vocal del colegio, justifica la campaña acometida por esa institución: 'Las estadísticas demuestran que no es baladí dedicar tiempo a la educación en este aspecto. Hay que cambiar las costumbres de la población. Los resultados de tanta locura por la estética de hace 20 años están apareciendo ahora'. La campaña incluye charlas a los escolares, reparto de trípticos y proyección de vídeos. El objetivo: enseñarles a disfrutar del sol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de abril de 2001