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Cruce de denuncias por amenazas y acoso sexual entre Joan Hortalà y su ex secretaria

La mujer se querelló contra el presidente de la Bolsa de Barcelona después de ser despedida

La querella contra Joan Hortalà se presentó el jueves en el juzgado de guardia de Barcelona. Es un documento de 28 páginas en el que la ex secretaria, Olga Ros, relata con detalle las supuestas situaciones de acoso sexual que sufrió entre 1996 y octubre de 1998, cuando fue una de las secretarias de Joan Hortalà. Este había sido consejero de Industria de la Generalitat entre 1984 y 1987, cuando estaba afiliado a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Actualmente, milita en Corvergència Democràtica de Catalunya y desde 1995 es presidente de la Bolsa de Barcelona.

La querella de Olga Ros, que actualmente tiene 43 años y es licenciada en Empresariales, relata que durante estos años, Hortalà le intentó desabrochar el sujetador, así como levantarle la falda en varias ocasiones o darle un manotazo en el escote para desabrocharle el vestido. También explica que en ocasiones Hortalà se refería despectivamente al novio de la secretaria, guardia urbano de profesión y de quien el presidente de la Bolsa de Barcelona decía que no entendía que estuviese con él a no ser que 'tuviera una extraordinaria porra'.

Hortalà rechazó ayer de forma categórica esas acusaciones y las atribuyó a un montaje instigado por un familiar de la mujer, en apuros económicos. 'Es cierto que le tenía mucha confianza y que la he tratado con cierta liberalidad, pero yo no soy un mujeriego', afirmó. El presidente de la Bolsa de Barcelona recordó que es católico, que comulga cuando va a misa y que actuaciones como las que se describen en la querella no encajan con su forma de ser. También dijo que cuando se caso su hijo la ex secretaria participó muy de cerca con su esposa en los preparativos.

La querella explica que la ex secretaria rechazó siempre los ofrecimientos sexuales de Hortalà y que en alguna ocasión diversos empleados de la Bolsa sorprendieron al presidente cuando acorralaba a su secretaria para realizarle tocamientos. En otra ocasión, explica la querella, Hortalà intentó manosear los muslos de la secretaria, cuando viajaban en un vehículo junto a otros dos hombres.

Hortalà, explica la querella, no cesó en su actitud y el 6 de octubre de 1998 la mujer recibió tratamiento psiquiátrico de urgencias en el Hospital de Barcelona, donde el médico que la atendió le diagnosticó un estado depresivo extremo y 'presumiblemente debido a defectos de organización o trato humano en su actividad, con sobrecarga emocional y de trabajo'. A las dos horas de producirse esta visita, el médico telefoneó a la secretaria para aconsejarle que no cogiese la baja porque Hortalà le había llamado y le había advertido que la despediría, según la querella.

Sin embargo, a las tres semanas, la mujer acabó cogiendo la baja y cuando regresó a la Bolsa, en febrero de 1999, fue destinada a una empresa filial, Databolsa. La secretaria afirma que fue como represalia a que no había accedido a las proposiciones de Hortalà y éste asegura que el motivo del traslado es que la mujer no tenía el equilibrio de personalidad necesario para seguir trabajando como secretaria suya. Con ese nuevo destino, Hortalà finalizó el acoso, según la querella, aunque no el hostigamiento del presidente de la Bolsa por los rumores que corrían en las dependencias sobre su supuesto comportamiento. En la querella se aportan otros tres informes médicos y psiquiátricos, datados en noviembre de 1998, marzo de 2000 y el último, fechado el 22 de febrero de 2001, en los que se constata un aumento de la depresión y una tendencia al suicidio. Olga Ros cogió la última baja el pasado 11 de enero.

Visita del comité

Joan Hortalà explica que ante esta situación un miembro del comité de empresa, Angel Merino Monjil, le propuso ir a visitar a la secretaria. Ese encuentro se produjo el 9 de febrero y la secretaria le reclamó una indemnización por despido improcedente de 12 millones de pesetas, cuatro más de los que le correspondían legalmente. En caso contrario, amenazó que denunciaría a Hortalà por acoso sexual, según la versión de éste. El comité de empresa, perteneciente a una candidatura independendiente, declinó ayer los requerimientos de EL PAIS para que explicaran su versión de los hechos.

El presidente de la Bolsa asegura que sus abogados le aconsejaron que acudiese a denunciar las amenazas a la policía y así ocurrió el 2 de marzo. La denuncia pasó al Juzgado de Instrucción número 2 de Barcelona y Hortalà aseguró ayer que, al ver que la secretaria ha consumado las amenazas, sus abogados pedirán que se active.

La Bolsa envió un controlador de absentismo laboral los primeros días de marzo a la vivienda de la secretaria y después de comprobar que se encontraba pasando unos días en Tarragona, recibió la carta de despido el 12 de marzo. La mujer argumenta que esos días estaba preparando la querella con sus abogados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de abril de 2001