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GENTE

NI ÓPERA NI BALLET PARA EL TURKMENBASHÍ

A Saparmurad Niyázov, presidente de la república ex soviética de Turkmenistán, no le gustan ni la ópera ni el ballet y está convencido de que a su pueblo le ocurre lo mismo. Así que, ni corto ni perezoso, ha ordenado el cierre del teatro dedicado a estas actividades en la capital del país, Asjabad. 'No se puede implantar una forma de arte que nació en otro lugar si no se lleva en la sangre', ha declarado a la agencia Interfax Niyázov, conocido como Turkmenbashí y objeto de un culto a la personalidad sin parangón en las otras 14 repúblicas resultantes de la fragmentación de la URSS. 'Yo no entiendo el ballet', prosiguió, 'así que ¿para qué me sirve?'. El mismo trágico destino han corrido la Sociedad Filarmónica, la Compañía de Danza Folclórica y el Centro de Circo y Variedades. Cerrojazo para todos ellos. La cultura y el arte de los turkmenos, afirma el presidente, se estudiará en un centro nacional, para el que se construirá un edificio especial en el plazo de dos años. El dinero para sufragarlo llegará, muy probablemente, del petróleo y el gas generado en los yacimientos del mar Caspio, principal fuente de riqueza de este país musulmán de Asia Central mayoritariamente desértico.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de abril de 2001