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UN AÑO DE MAYORÍA ABSOLUTA DEL PP

Aznar reprende a los dirigentes del PP por el 'despropósito' de especular sobre su sucesión

El presidente critica a 'profetas y augures' e intenta desmontar las acusaciones de 'caudillismo'

Aznar está más que preocupado con la proliferación de tesis, argumentos y voces de dirigentes del PP que se dedican diariamente a exponer sus criterios sobre cómo y a favor de quién se resolverá el enigma de su sucesión. Un debate en el que siempre se ha negado a participar, que le molesta especialmente, que durante un tiempo intentó sujetar y que ahora, descontrolado, quiere atajar.

El presidente del Gobierno eligió ayer su intervención ante la Junta Directiva Nacional del PP, el máximo órgano entre congresos del partido y precisamente el que según los estatutos debe resolver formalmente el asunto de la sucesión, para efectuar su discurso más extenso al respecto. No fue, además, una intervención improvisada. Duró casi 15 minutos y llevaba varios de sus pasajes escritos. Y la hizo el día del primer aniversario de su aplastante victoria en las últimas elecciones generales.

El presidente se reunió el viernes con sus más estrechos colaboradores en La Moncloa para preparar su respuesta al desafío público en que se ha convertido el tema de su sucesión. Y ayer la comentó a primera hora con el reducido grupo de dirigentes con los que planifica su semana todos los lunes. Para que el mensaje llegase directo y nítido, su alocución pudo ser seguida por los periodistas a través de un circuito de televisión, algo inusual.

Aznar empezó intentando desmontar la idea extendida de que evita esa discusión por intereses personales: 'No estamos en un proyecto político personalista ni marcado por individualidades'. El líder del PP relacionó ese argumento tanto con el elevado número de afiliados del PP (más de 600.000) y de votantes (casi 10,5 millones) como con el supuesto afán de los políticos por dedicarse a resolver los problemas de los demás: 'Nada comienza ni termina con ninguno de nosotros'.

En ese contexto, rememoró que en la campaña de las elecciones de 1996 hizo la promesa de no prolongar su mandato más de ocho años en La Moncloa para alegrarse de ello y para reafirmarse. En esa línea subrayó: 'Todos podeis tener la tranquilidad de que en mí caso no se asistirá al espectáculo de un gobernante que se aferra al poder a costa de lo que sea y que está dispuesto a poner en riesgo el proyecto de su país, de su partido'. Instante en el que destacó lo que otros dirigentes políticos, del PSOE, 'fueron capaces de hacer'.

Aznar quería ayer alertar a sus principales dirigentes de que antes de desperdiciar los próximos tres años en 'especular' sobre su sucesión ('Yo no estoy disponible para eso') deberían volcarse en cumplir lo prometido hace un año, en la última campaña.

El presidente aprovechó la ocasión para zanjar cualquier discusión interna sobre la fecha y el método que se usará para proclamar al futuro candidato de su partido. Y retomó los estatutos del PP para advertir de que allí se señala que esa competencia le corresponderá oficialmente a la Junta Directiva Nacional. 'Esto es lo que siempre ha sido y no nos ha ido mal'. Agradeció irónicamente otras recomendaciones, como las primarias del PSOE, pero para descartarlas: 'Llegado el momento, como se ha hecho siempre'. Oferta que completó al final reclamando 'sensatez' para hacer entonces, en el otoño de 2003, 'lo mejor'.

Aznar explicó sus razones para descartar otro escenario con tres versiones. La suave, porque lo contrario sería 'hacer un flaco favor al Gobierno, al partido, a los ciudadanos y al país'. La menos suave, porque sería una 'tontería'. Y la más dura, porque sería 'un despropósito'.

Aznar exigió al PP que no se ocupe de quién gobernará a partir de 2004. Entre otras cosas, porque 'si queremos gobernar después más vale que pongamos todo el entusiasmo en gobernar ahora'. Lo demás lo considera 'divertimentos' y 'ocurrencias'.

Momento que aprovechó para, agarrándose al buen resultado electoral que cosechó hace un año, cuestionar a los 'profetas y augures, que estaban equivocados' y que le reclamaron entonces adelantar las elecciones. Propuesta que partió de un sector muy localizado de su partido que encabezó Rodrigo Rato, ayer ausente de la reunión por estar en el Ecofin en Bruselas.

Antes de esa referencia, Aznar había arremetido también contra los profetas que pronosticaron que en esas elecciones se produciría un empate técnico y contra 'los que trataron de impedir' que gobernasen.

El presidente del Gobierno provocó las risas de los dos centenares de miembros de la directiva del PP presentes ayer cuando quiso desmontar las acusaciones que recibe ahora por fomentar su 'hiperliderazgo con tendencias caudillistas'. Fue cuando señaló que recibía esas imputaciones pese a haber dicho que sólo quería estar en el poder ocho años y respetar las normas, aunque antes había recalcado de nuevo que su proyecto necesita toda la primera década del siglo XXI para plasmarse. Ni imaginó lo que dirían sus detractores si no hubiese autolimitado su mandato: 'Si llego a decir lo contrario igual os teneis que buscar otro antes de tiempo. Esto lleva una marcha espectacular'.

El Pulsómetro de la SER

Precisamente sobre la sucesión de Aznar y sobre su primer año de Gobierno en esta legislatura preguntó ayer el Pulsómetro de la Cadena SER. La mayoría de los consultados (42%) creen que Aznar hace bien al ser tan hermético en este tema. Un porcentaje similar (43%) piensa que la renuncia de Rodrigo Rato a esa carrera sería mala para el PP. Y un 49% propone al PP que adopte el método de consulta a sus militantes (primarias) para resolver esa designación frente al 10% que ve bien que la ejecute directamente Aznar. Un 44% de los sondeados se declara satisfecho de este primer año de Gobierno aunque un 46% piensa que se está abusando de la mayoría absoluta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de marzo de 2001