Pujol asegura que no adelantará las elecciones pese a estar en minoría

El presidente insiste en defender su propuesta de trasvase del Ebro

Jordi Pujol ha visto esta semana, como nunca en los 15 meses de la presente legislatura, que su situación al frente del Ejecutivo es de extrema debilidad, a expensas siempre de las exigencias del PP en el Parlament. Pero no se arredra. Ayer aseguró que no se ha planteado adelantar las elecciones. 'No entra dentro de nuestros cálculos', dijo. Y agregó: 'Si hay que hacerlas, ya nos lo dirá quien sea'. No especificó quién debe decírselo, pero está claro que se trata del presidente de PP, José María Aznar.

En las previsiones de Pujol no figura una convocatoria anticipada de elecciones. Su deseo es éste, según explicó en Solsona: 'Hacer acción de gobierno hasta el año 2003, si realmente podemos mantener la estabilidad parlamentaria que hemos tenido hasta ahora'.

A un hipotético adelanto electoral se refirió también ayer el socialista Pasqual Maragall. 'Siempre he pensado que no habría elecciones anticipadas en Cataluña, pero desde la última semana comienzo a tener alguna duda', afirmó en S'Agaró.

Pujol visitó la presa del pantano de la Llosa del Cavall (Solsonès). Acompañado por el consejero de Medio Ambiente, Felip Puig, presentó una inversión de más de 4.000 millones de pesetas para trasladar agua del embalse hasta zonas secas, como el Anoia y parte del Bages.

Para evitar el final anticipado de la legislatura, Pujol sólo quiere que el PP no le imponga acciones que contradigan puntos fundamentales de su programa, ni le obliguen a actuar contra lo que entiende que son 'intereses básicos de Cataluña', precisó. Hay algunos desacuerdos con el PP que Pujol no está dispuesto a tragarse y a título de ejemplo citó la ley de horarios comerciales y el pacto antiterrorista entre el PP y el PSOE.

En cambio, como no podía ser menos, Pujol se declaró dispuesto a dejar para otra legislatura nuevas actuaciones que puedan enfrentarle al PP, pero no a entrar en contradicciones que no pueda explicar a su electorado. El presidente admitió que sus relaciones con el Gobierno de Aznar no son buenas, y un ejemplo está en la falta de acuerdo en el Plan Hidrológico Nacional (PHN).

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A pesar de que en la batalla por el agua del Ebro ha quedado cogido entre dos fuegos, Pujol se mantuvo en su propuesta sobre el trasvase del Ebro, que no satisface ni al Gobierno central ni a las plataformas ciudadanas que se oponen al PHN. Reiteró que quiere negociar con Madrid sobre el PHN. Pero reconoció: 'Lo que sucede es que no sabemos si ellos están abiertos a discutir con nosotros. Hasta la fecha, no hemos tenido una buena acogida'.

Respecto a las plataformas de las comarcas del Ebro, Pujol dijo que dialogará con ellas 'tanto como sea posible'. Su oferta consiste en compaginar 'la solución al déficit hídrico de las cuencas internas de Cataluña y el respeto de las necesidades y las perspectivas para el desarrollo presente y futuro de las comarcas del Ebro'.

A propósito del déficit de agua de las cuencas internas de Cataluña, Pujol recordó que es algo 'reconocido por todos excepto en momentos de demagogia política' como el actual.

El presidente también explicó que la empresa estadounidense Enron no ha presentado un nuevo proyecto de central térmica en Cataluña, pero no descartó que lo haga. 'Plantas como las de Enron', aseguró Pujol, 'son necesarias para el país', y recordó que Cataluña necesita tener 4.000 megavatios más de producción eléctrica y que para lograrlo son necesarias iniciativas como la de Enron. En este sentido, indicó que habrá dos plantas de características similares en Sant Adrià de Besòs (producirán 400 megavatios cada una) y una de producción similar (podrían ser dos) en el puerto de Tarragona. Asimismo se mostró partidario de las centrales de ciclo combinado y contrario a 'las centrales térmicas de fuel y de carbón, que son las contaminantes'.

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