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Protestas por el apoyo de Pujol a la posición de su esposa sobre la inmigración

Sindicatos y ONG acusan al líder catalán de 'manipular a ciudadanos desinformados'

'Puede que mucha gente esté desinformada sobre la inmigración. Por ello tienen mucha influencia las manifestaciones que realicen los líderes de opinión', señaló ayer Xavier Masllorens, portavoz de Intermon. Esta organización no gubernamental considera 'un hecho grave' que las manifestaciones de Marta Ferrusola despectivas hacia magrebíes, kurdos y subsaharianos hayan sido defendidas tanto por el propio presidente del Gobierno catalán como por su conseller en cap, Artur Mas.

En línea con los colectivos sociales consultados, el líder de la oposición socialista, Pasqual Maragall, criticó que Ferrusola haya dicho 'lo que cree que piensa la gente. El odio la rabia y la sinceridad son fáciles de expresar, pero el arte de la política es poner a la gente ante sus responsabilidades y actuar en consecuencia'.

'El populismo de Pujol chirría en lo que son los compromisos democráticos, más allá de la inmigración, y crea una fisura en la convivencia', opinaba, por su parte, Ghassan Saliba, de CC OO. El sindicato cree que incluso en el caso de que la mayoría de la gente pensara como Ferrusola sobre los inmigrantes, 'no sería una razón política de peso para defenderlo'.

Los 'temores' expresados por la esposa del dirigente catalán a que acabe habiendo 'más mezquitas que iglesias románicas' fueron encajados con desconcierto y disgusto en la comunidad marroquí de Barcelona.

Libertad religiosa

Mohamed Halhoul, miembro de la junta directiva de la Asociación Amical de Emigrantes Marroquíes en Cataluña, declaraba ayer en tono apesadumbrado: 'Me siento personalmente afectado. No hay que fomentar el miedo a los musulmanes. El integrismo islamista sí puede ser peligroso, como todos los extremos. Pero nosotros somos pacíficos. Claro que nosotros tenemos que adaptar a la vida cotidiana y a los horarios laborales nuestra fe y nuestras costumbres religiosas, pero éste es un país con libertad religiosa'.

Halhoul cree que el apoyo de Pujol contradice los esfuerzos en favor de la integración de los inmigrantes que le reconoce al Gobierno catalán. 'No lo está haciendo mal, pero con lo caldeado que está el ambiente por los encierros de inmigrantes en las iglesias no es normal que Pujol venga ahora a atizar el fuego'.

En este sentido, el presidente de Iniciativa per Catalunya-Verds, Joan Saura, acusó al presidente y a su esposa de 'dar carta blanca' a las 'actitudes xenófobas'.

Precisamente en los encierros en las iglesias de Barcelona, la expresión más clara de las últimas semanas sobre la actual presión migratoria, se basan muchos de los colectivos sociales consultados para rechazar las reflexiones del matrimonio Pujol-Ferrusola.

'Yo no he oido a nadie de la Iglesia católica contra las confesiones islámicas. Sería anticonstitucional, porque éste es un Estado laico. La emergencia confesional de la Administración no se corresponde con la Iglesia', subrayaba al respecto Marisa Fernández, responsable de Política Social de la UGT.

De hecho, los párrocos han tenido su protagonismo como mediadores en el encierro de los inmigrantes sin papeles. 'No tiene sentido que haya guerras de religión porque las hagan los políticos', insistía Masllorens.

Al recelo de Ferrusola a que los inmigrantes 'impongan' su religión y su cultura, Arcadi Oliveras, presidente de la organización Justícia i Pau, recordaba que la cultura catalana 'es el poso de todas las culturas que han pasado por aquí. La sardana es una danza bizantina, la mezcla de almendras y miel en los panellets (un tipo de dulce) y el turrón es algo muy típico del Magreb. Y qué decir del call (barrio) judío o de los baños turcos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de febrero de 2001