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Unas medidas ya planteadas por el ministerio en la pasada legislatura

No es la primera vez que el Partido Popular se plantea introducir una reválida en la educación secundaria. Ya se barajó esta posibilidad en diciembre de 1999, cuando Mariano Rajoy estaba al frente del ministerio y Jorge Fernández ocupaba el cargo de secretario de Estado de Educación y Universidades. Fernández habló entonces de introducir una reválida no al final del bachillerato, como se planea ahora, sino de la educación secundaria obligatoria (ESO), que permitiera 'asegurar la consecución de los objetivos mínimos de la etapa'.

Aquella iniciativa surgió después de unas jornadas organizadas por el Gobierno en las que participaron 500 profesores y que concluyeron la necesidad tanto de introducir una prueba de conjunto al final de la ESO como de diversificar al alumnado de esa etapa según su rendimiento. Esta última idea es precisamente la que Pilar del Castillo retomará para incluirla en la futura Ley de Calidad, según ella misma ha manifestado en repetidas ocasiones. Esa división por rendimiento se hará en 3º y 4º de ESO y consistirá en la separación dentro de los institutos de los estudiantes de 14 a 16 años en tres itinerarios: uno para los encaminados al bachillerato, otro para los que vayan a cursar la FP y otro para los que no vayan a seguir estudiando al finalizar la educación obligatoria. La ministra ha asegurado que los tres itinerarios conducirán a la obtención del mismo título, pero no ha concretado aún más detalles.

La idea que proyecta ahora Educación de incluir la reválida al final del bachillerato fue propuesta en abril de 1997 por el Consejo de Europa 'con el fin de que los alumnos accedan a una enseñanza universitaria de diferentes naciones'. El Ministerio de Educación español dijo entonces que, si se ponía en marcha, se trataría de una prueba que no dependería de los centros de secundaria y no daría acceso directo a la Universidad: los estudiantes tendrían que superar pruebas por áreas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de febrero de 2001