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Las universidades pidieron 78 carreras además de las 41 que han obtenido

Las universidades públicas catalanas habían pedido -además de las 41 carreras que les ha concedido la Generalitat para los próximos tres años- 78 titulaciones, de las que 60 han quedado descartadas y 18 están pendientes de estudio. Así lo reconoció ayer el consejero de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información (DURSI), Andreu Mas-Colell, ante la Comisión de Política Cultural del Parlament, donde defendió la programación universitaria para el periodo 2001-2004 dada a conocer el pasado miércoles.

El titular del DURSI se defendió de las acusaciones de haberse plegado a los intereses corporativistas de las universidades manteniendo prácticamente intocadas las titulaciones con escasa demanda y haber repartido nuevas carreras a las universidades en función de intereses políticos. En aplicación del plan de programación, aseguró, el próximo curso se suprimirán 1.481 plazas de primer ciclo y 2.180 si se les suman las de segundo ciclo. Por el contrario, admitió, en cuatro años se crearán 1.390 plazas de titulaciones de primer ciclo y 745 de segundo.

Mas-Colell insistió en que para el próximo curso se suprimen siete líneas de filología y se agrupan en primeros ciclos comunes, un modelo que aconsejó aplicar a las titulaciones de Humanidades. 'Se cometió hace unos años el error de trocear carreras y crear múltiples especialidades', dijo; 'las titulaciones de filología se llenaron de alumnos que las habían pedido en cuarta o quinta opción, que no tenían ninguna vocación'. En este sentido recomendó instaurar la titulación de Humanidades como un primer ciclo común. 'Hay facultades en las que se ofrece una titulación común y no se hace elegir a los chicos de 17 años si quieren estudiar Filosofía, Historia o Historia del Arte. Esta tendencia, que es buena, continuará en los próximos años'.

El consejero confirmó ayer lo que era un rumor permanente: que en lugar de tender a cerrar titulaciones sin clientes y racionalizar la oferta, las universidades habían escrito 'la carta a los reyes'; concretamente, habían pedido que se les permitiera impartir 119 nuevas titulaciones. Se desestimaron 60 'porque los informes no parecieron justificados', otras 18 quedan pendientes de estudio para volverse a analizar dentro de dos años, y se concedieron 41, que estarán implantadas antes de 2004.

La 'territorialización'

El criterio para el reparto, según el consejero, ha sido la 'voluntad de territorialización', lo que su opinión explicaría que la Rovira i Virgili (URV) obtenga la primera diplomatura pública en Nutrición Humana y Dietética, pese a que la de Barcelona (UB) ya ofrecía el título a través de un centro adscrito, la misma razón por la que la de Girona (UdG) impartirá la diplomatura de Fisioterapia.

La Universidad de Lleida (UdL), que fue la primera en plantar cara públicamente a Mas-Colell cuando supo que se iba a cerrar la Filología francesa porque sólo tenía dos alumnos matriculados, mereció una mención especial del consejero. 'No estamos hablando de que la Generalitat intente destruir una gran titulación', dijo, 'encabezonarse en un símbolo [la Filología francesa] tiene algo de mirar al pasado'. A cambio de convertir esta titulación en un estudio de segundo ciclo, la UdL ha obtenido la licenciatura en Trabajo social como carrera pública -'400 estudiantes que antes pagaban precios de [universidades] privadas pagarán precios públicos', apuntó- y la de Comunicación audiovisual, 'una de las de mayor demanda'.

Sobre las transacciones que permitirían a la Pompeu Fabra impartir Medicina, y a la Autónoma Odontología, Mas-Colell anunció la creación de una comisión interuniversitaria para estudiar el asunto.

La oposición no estuvo demasiado crítica con el consejero. A juicio de la diputada del PSC Montserrat Duch, la nueva programación constituye 'una respuesta excesivamente coyuntural que está muy por debajo de lo que se podía esperar'. Duch agregó que el consejero quiere 'contentar a todos'. La Generalitat, añadió la consejera del gobierno alternativo de Pasqual Maragall, no ha ejercido de forma 'responsable' ya que 'no se ha atrevido a hacer la necesaria desprogramación' de carreras.

Desde IC-V, Joan Boada planteó el problema de las 'vías de reconversión del profesorado' de las carreras y los grupos que se cierren en algunas universidades, a lo que el consejero respondió que la recolocación de este cuerpo docente comportará el aumento de las asignaturas de libre elección en los estudios que se mantengan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de febrero de 2001

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