CARTAS AL DIRECTOR
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Steiner y Xenakis

El pasado 16 de enero, en la conferencia que pronunció en Madrid, George Steiner afirmó que las expresiones artísticas que mejor han sabido comprender y explicar la sociedad occidental de la última mitad del siglo XX han sido la arquitectura y la música. Steiner, buscando razones que justifiquen la pérdida de vigencia de la palabra, además de a los horrores de la guerra, también hizo referencia a los lenguajes científicos, encontrando en ellos una expresión fiel de las inquietudes contemporáneas.

Pues bien, el domingo 3 de febrero falleció Iannis Xenakis, artista que como pocos ejemplifica las ideas de George Steiner que tanta controversia causaron en nuestra pequeña ciudad. Xenakis, matemático, arquitecto y, por encima de todo, músico, trabajó ya en los años sesenta con programas informáticos aplicados a la creación musical, desarrolló modelos probabilísticos complejos sobre los que apoyó sus composiciones musicales y consiguió crear una estética musical propia cuyas realizaciones sonoras no pueden más que emocionar al oyente.

Sin embargo, ¿cuántos lectores y lectoras reconocieron en la foto de ese hombre viejo que este periódico publicó a uno de los más importantes creadores de nuestro tiempo?, ¿cuántos han escuchado al menos una de sus composiciones? Desgraciadamente, me temo que muy pocos.

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Llegados a este punto, solemos atribuir las causas a múltiples factores. Unos dirán que esta situación es debida al desinterés del público por ciertas formas de la cultura contemporánea derivado de una insuficiente formación artística y de unos modelos estancados de gestión y promoción cultural. Otros dirán que se debe al desinterés por la audiencia de ciertos creadores, creadores que han levantado voluntariamente una barrera entre el artista y su público.

Sin embargo, mientras discutimos, el arte verdadero sucede y los artistas, como el siglo, mueren sin que nos demos cuenta de lo que nos han dejado.-

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