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FRACASA LA CONCENTRACIÓN ELÉCTRICA

Endesa e Iberdrola rompen la fusión

Las dos mayores empresas eléctricas de España, Endesa e Iberdrola, abandonaron ayer sus planes de fusión, anunciados el 17 de octubre, a la vista de las condiciones impuestas por el Consejo de Ministros el viernes pasado. El presidente de Endesa, Rodolfo Martín Villa, aseguró que el cumplimiento de estas limitaciones 'afectaría de forma grave al proyecto'. La decisión supone un cambio radical en el mapa eléctrico español. El portavoz de Economía del PSOE, Jordi Sevilla, aseguró que el Gobierno 'ha hecho el ridículo con esta operación', mientras Vicente Martínez Pujalte, del PP, afirmó que el Ejecutivo se ha limitado a defender el interés de los consumidores.

Endesa e Iberdrola desistieron ayer de llevar a cabo su fusión, tras más de siete meses de negociaciones que se han visto frustradas por las condiciones que impuso el Gobierno el pasado viernes para aprobar la operación. Los presidentes de las dos eléctricas, Rodolfo Martín Villa e Íñigo de Oriol, respectivamente, hicieron pública su decisión de dar marcha atrás al considerar que las exigencias establecidas por el Consejo de Ministros para aprobar la fusión, que hubiera dado lugar a la cuarta eléctrica del mundo, 'incrementan hasta extremos inaceptables las incertidumbres del proceso'.

'Respeto la decisión del Gobierno', dijo Oriol, 'pero desde la leal discrepancia tengo que decir que la decisión [del Ejecutivo] desvirtúa el sentido económico y estratégico de la operación'.

El fracaso de la fusión, que el Gobierno trataba de utilizar como palanca para reordenar el sector energético y aumentar la competencia, abre un nuevo periodo de incertidumbre en el sector. Iberdrola, sobre la que ya hubo varios intentos de toma de control como el protagonizado por Repsol YPF para torpedear precisamente la fusión con Endesa, puede estar en el punto de mira de las grandes eléctricas europeas aprovechando que el Gobierno no tiene golden share (derecho de veto) como en Endesa.

Por lo pronto, la petrolera señaló ayer a través de un portavoz que no tiene intención de reproducir la oferta mientras que Unión Fenosa, cuyo intento por hacerse con Hidrocantábrico fue vetado por el Gobierno, indicó que seguirá con sus planes de expansión.

Endesa tendrá también que reorientar ahora su estrategia. Con la fusión hubiera logrado ser la empresa más grande (42% en generación, 48% en distribución y 40% en comercialización, según las condiciones del Gobierno), rodeada de más competidores, pero más pequeños de lo que ahora es Iberdrola. El escenario cambia sustancialmente respecto a esos planes y, desde este punto de vista, tanto Martín Villa como Oriol, que habían hecho una apuesta personal importante, han saldado su apuesta con un fracaso. No obstante, ambos presidentes señalaron ayer que sus cargos están siempre a disposición de sus respectivos consejos de administración. Por el momento, dijo Oriol, nadie piensa en dimisiones. 'No fue éste el espíritu de la reunión del consejo en Iberdrola', añadió.

En síntesis, las razones esgrimidas por las eléctricas para no seguir adelante con el proceso son: el Gobierno se reserva un control excesivo en el proceso de desinversión y una tutela sobre el futuro desarrollo de la empresa fusionada cuyos planes de expansión puede cambiar discreccionalmente; las cuotas asignadas en los distintos mercados (generación, distribución y comercialización) reducen notablemente el ahorro de costes (de 500 a 260 millones de euros anuales), y establece varios tipos de legislación, discriminando a la nueva empresa fusionada respecto al resto del sector en materias tan trascendentes como las ayudas eléctricas.

Tras reunirse el comité de la fusión, los presidentes de las eléctricas comunicaron por la mañana al ministro de Economía, Rodrigo Rato, que abandonaban el proyecto. Por la tarde, los consejos de administración respaldaban unánimemente la propuesta de no seguir adelante, y los máximos responsables de las eléctricas comparecían en una multitudinaria rueda de prensa.

Una de las razones fundamentales para justificar la marcha atrás fue la condición impuesta por el Gobierno de que Endesa e Iberdrola deberían restar de las ayudas pactadas con el Gobierno que aún no han cobrado -más de 800.000 millones de pesetas- las plusvalías que obtuvieran de la venta de activos. Esta condición hubiera podido dejar a cero el cobro de estas ayudas, denominadas Costes de Transición a la Competencia (CTC).

Los presidentes de ambas eléctricas apuntaron anoche que las condiciones del Gobierno, 'aunque sean habituales en el llamado derecho de la competencia, afectan de forma grave al proyecto', dificultando la rentabilidad de las desinversiones y la gestión del plan de expansión de la empresa resultante.

Rato se desmarca

En este sentido, desde Barcelona, el ministro de Economía, Rodrigo Rato, que comparece hoy en el Congreso de los Diputados para explicar este asunto, se desmarcó de la decisión de los consejos de Endesa e Iberdrola y la calificó de 'puramente empresarial'. 'Sobre las decisiones de un consejo de administración no vamos a pronunciarnos'.

'En ningún caso intereses empresariales deben perjudicar a los intereses de los particulares', advirtió Rato, que insistió en que la obligación del Gobierno 'es garantizar la competencia'.

Los sindicatos, que temían por el futuro de la plantilla de ambas compañías, recogieron con satisfacción el anunció de ruptura de los acuerdos mientras que el PSOE afirmó que el Gobierno, que el pasado viernes aprobó con condiciones la fusión, 'ha hecho el ridículo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de febrero de 2001

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