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Una exposición recrea el apogeo de Sevilla en la época de Carlos V

Unas 80 piezas entre pintura, escultura, orfebrería, instrumentos musicales, libros y manuscritos componen la exposición Orto hispalensis: arte y cultura en la Sevilla del emperador, abierta en el Real Alcázar de la capital andaluza, que pretende mostrar una 'visión coral, como de caleidoscopio, de la renovación artística de una ciudad que se encontraba en su orto, en su amanecer', según el comisario de la misma, Arsenio Moreno, profesor de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo de la Universidad Pablo de Olavide. Orto hispalensis, punto final de la celebración del quinto centenario del nacimiento de Carlos V, es también un homenaje al libro Sevilla, orto y ocaso, de Antonio Domínguez Ortiz.

La ciudad empieza a abrirse en tiempos del emperador al Renacimiento y a la renovación de las artes plásticas, la literatura, la música, la ciencia y el pensamiento con la aparición del humanismo. 'Sevilla es entonces no sólo la ciudad más populosa, sino también la más rica de los reinos hispanos, cabecera de la flota de América; es un hervidero de nuevas propuestas e ideas que se quiere reflejar en la exposición', explica Moreno, que hace hincapié en el momento de 'plenitud y optimismo ilimitado de una ciudad que vive su orto, el inicio de una nueva era que coincide con el mandato imperial'.

Entre las obras que se exhiben en Orto hispalensis, que se podrá visitar hasta el 28 de febrero, figura un busto en mármol de Carlos V procedente de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, que se muestra junto a otros dos del emperador Tiberio y del general Marco Agripa, también de la Casa de Pilatos. Óleos de Alejo Fernández, Pedro de Campaña o el Maestro de la Mendicidad, imágenes religiosas y un órgano del siglo XVII, así como relicarios, libros, un mapa de Juan Vespucio y el pendón de Sevilla se encuentran en la exposición, que se completa con un catálogo con 13 trabajos de investigación y un CD de música de la época.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de enero de 2001