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Convergència suaviza su postura para evitar la ruptura con Unió

Siete horas de reunión, al final de la cual los dirigentes de Unió aprobaron un documento de inusitada dureza contra sus socios. En el comunicado se califica de 'innecesaria' la remodelación del Gobierno catalán y se afirma que el nombramiento de Artur Mas como conseller en cap (jefe del Ejecutivo) provoca 'desajustes en el seno del Gobierno y desequilibrios entre los dos partidos La ejecutiva también rechazó un preacuerdo alcanzado con CDC sobre un posible reparto de poderes. Convergència había ofrecido a sus socios un cuarto departamento en el Gobierno, una cuota del 33% en las listas electorales y cargos en la Administración; el número dos de la lista de las autonómicas y el conseller en cap en caso de ganar estas elecciones; y el número uno por Barcelona o en los comicios al Congreso de los Diputados. 'Estamos de acuerdo con estas condiciones, pero primero hay que negociar el fuero, es decir, las condiciones en que se basará la coalición', manifestaron fuentes democristianas.

Tanto el líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida, como la secretaria general, Núria de Gispert -que ha llevado estos días el peso de las negociaciones con CDC- pudieron comprobar en la reunión el estado de ánimo entre sus compañeros de filas. Y una amplia mayoría apostaron por adoptar medidas drástricas para evidenciar su enfado. La guinda del día la puso el mismo Artur Mas, quitando importancia política a la hipotética dimisión de Duran como consejero.

En la mañana de ayer, Duran y De Gispert comunicaron a Pujol y a los líderes de CDC que, o había un cambio de rumbo en los acontecimientos con el objetivo de rebajar la tensión, o la coalición nacionalista se aproximaba a la ruptura. Un primer paso sería la formación de un grupo parlamentario propio y la posibilidad de abandonar el Gobierno.

La ejecutiva de Convergència, reunida en la mañana de ayer con carácter de urgencia, ya evidenció el nuevo talante de los convergentes. Ni uno solo de sus miembros osó lanzar críticas contra los democristianos, y en la posterior rueda de prensa, el secretario general, Artur Mas, se esforzó en limar asperezas con sus socios. CDC está dispuesta a hacer concesiones 'generosas' -que no se concretaron- a los democristianos, pero a cambio exigen que la nueva fórmula que debe regir la coalición sea lo suficientemente sólida que no haya posibilidad de marcha atrás. Es decir, de carácter 'irreversible'. Un extremo que los democristianos, en principio rechazan.

El tono y las palabras conciliadoras de Artur Mas satisficieron a los dirigentes de Unió, que a última hora de la tarde de ayer ya se mostraban más optimistas y esperanzados. El próximo lunes, ambos partidos iniciarán las negociaciones sobre la refundación de CiU.

No obstante, todavía quedan sobre la coalición nubarrones negros. Por ejemplo, Duran Lleida pidió a la ejecutiva que le deje manos libres para meditar si dimite o no como consejero. Ayer mismo, en una cumbre en Palma de Mallorca entre los Gobiernos catalán y balear, el mismo Duran le comentó a su homólogo en el Ejecutivo de Francesc Antich que ciertos temas los tenía que comentar con su sucesor. Y tal como apuntan algunos líderes de Unió, Duran no dimite de momento, pero con toda seguridad lo hará en los próximos meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de enero de 2001

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