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Un enigma en la cumbre de Yaundé

¿Está muerto o vivo? Es la pregunta que ayer se multiplicaba en los corros y pasillos. Los delegados de los más de 50 países presentes en la cumbre franco-africana, organizada por el Gobierno de París en la capital de Camerún, trataban ayer de resolver el enigma de la suerte de Kabila intercambiándose últimas horas. Nadie tenía una respuesta segura. El propio ministro francés de Exteriores, Hubert Védrine, dijo al poco tiempo de llegar a Camerún que 'las últimas informaciones convergen en la confirmación de su muerte', aseguró a los periodistas.

Mientras que en Yaundé no se hablaba de otra cosa y los ministros presentes movilizaban a sus ayudantes en busca del último desmentido, de la última confirmación, los signos externos hablaban por sí solos. Poco antes de la inauguración (anoche) de esta cumbre, destinada a hablar de la globalización y su impacto en el continente africano, los trabajadores que lustraban los apliques del Palacio de Congresos retiraron discretamente los retratos de Laurent Désiré Kabila de la avenida de la entrada.

El ministro de Exteriores de la República Democrática de Congo (RDC) se negó a realizar declaraciones, para no añadir más confusión, y trataba ayer de entrar en contacto telefónico con su colega congolés, el ministro de Información, Dominique Sakombi, quien poco antes había dicho en Kinshasa que Kabila estaba herido y en Harare.

Esperar para hablar

Miembros de la delegación de Namibia, otro aliado fiel de Kabila junto a Angola, no sabían a quién creer. 'Es otro capítulo en la historia de Congo, pero no sabemos si está vivo o muerto. Necesitamos conocer con exactitud lo que está pasando para decidir cuál será nuestra declaración', aseguró a los periodistas el ministro namibio de Comercio e Industria, Mussa Uladi.

Esta cumbre, en la que están representados más de 50 países y a la que acudirán cerca de 35 líderes africanos, tenía prevista su inauguración ayer con una gran cena de gala presidida por el presidente de Francia, Jacques Chirac. En esa cena no estará Kabila, que en la víspera del viaje a Camerún fue tiroteado en su palacio (llamado de Mármol) por un miembro de su guardia, que fue inmediatamente abatido.

Por otra parte, la Unión Europea (UE) condenó ayer 'el ataque contra el presidente de la RDC, Laurent Désiré Kabila', y pidió calma y reconciliación a todos los sectores de ese país. La presidencia sueca de la UE, en nombre de los Quince hizo un llamamiento a la calma e instó 'a todas las partes congolesas a trabajar por la reconciliación nacional y hacia un proceso de democratización'.

La UE hizo hincapié, de forma clara, en la necesidad de respetar la integridad territorial del país y defender la seguridad y la vida de todos los ciudadanos, una frase que incluye a congoleses y miles de extranjeros residentes en Congo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de enero de 2001