Nadiuska y el Corral de la Pacheca

Al Almacén de la Villa llega casi de todo. Los miles de depósitos que guarda proceden de desahucios, embargos, desalojos, expropiaciones... "En un municipio pequeño, los muebles se dejarían en la calle, a la espera de que cualquiera se los llevara, pero en Madrid eso no es posible", dice uno de los empleados. La mayoría de los depósitos son de gente anónima que ha perdido su casa, se ha ido del piso sin pagar la renta o ha visto que embargaban sus pertenencias por una deuda impagada. No siempre los dueños son desconocidos. Hace unos meses, el Almacén de la Villa recibió la visita de Nadiuska. La que fuera mito erótico de la España de los años setenta acudió a las fantasmales dependencias del Ayuntamiento en busca de sus muebles y su ropa de tiempos mejores. La artista, tras un desahucio por falta de pago, según contaron los funcionarios, esperaba aún recuperar algo de lo que los dueños del piso habían sacado de la casa para vaciarla. Todo había ido a parar a manos del Ayuntamiento. Pero Nadiuska llegó fuera de plazo. El almacén sólo tiene el deber de guardar los objetos un mes como mínimo y, además, cobra por recuperarlos (55 pesetas por metro cúbico ocupado al día). Cuando Nadiuska se presentó, el Ayuntamiento ya había repartido su ropa entre albergues e instituciones caritativas. Sólo recuperó algunos de sus muebles. "Daba un poco de pena, pero esto es así", recorda-ba el lunes un funcionario.
En otra ocasión, el juez ordenó embargar, por falta de pago, el escenario entero del tablao Corral de la Pacheca, que, empaquetado, aguardó más de un año en el inmenso almacén. Los únicos que se interesaron por él fueron algunos de los bailarines de la compañía, que reclamaron unos trajes de gitana.


























































