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La patronal gallega ignora el destino de al menos 336 millones de sus fondos

Nadie en la patronal gallega se explica cómo, con un presupuesto anual de 100 millones de pesetas, se pudo originar un "desfase" de casi 1.000 millones durante los nueve años de gestión del dimitido presidente, Antonio Ramilo. Directivos de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), que prefieren guardar el anonimato, aseguraron a este periódico que las investigaciones contables realizadas no han permitido esclarecer el destino de al menos 336 de los citados 1.000 millones. Otros 200 son deudas incobrables y más de 450, una sobrevaloración que hizo la propia CEG del valor de su sede.Directivos de la CEG aseguran que hasta hace unos meses desconocían la crisis de la entidad. En cada ejercicio se presentaba a la asamblea un balance que incluía beneficios y se aprobaba un presupuesto de 100 millones.

La señal de alarma saltó hace un año, cuando la confederación de Pontevedra reclamó a la Xunta de Galicia el pago de ayudas para cursos de formación. La Xunta le respondió que esos fondos se habían transferido a la dirección de la CEG. Las subvenciones para formación que conceden la UE y el Forcem, organismo que depende Trabajo, son la principal fuente de financiación de la patronal.

A raíz de este episodio, se encargó una auditoría que calculó en 1.000 millones lo que el propio Ramilo define como "desfase financiero". Una de las razones aducidas por Ramilo para justificar la situación es la inversión que se realizó para construir, en 1992, la sede de la patronal en Santiago. Sin embargo, otros directivos afirman que el inmueble no costó más de 250 millones (el 40% subvencionado por la Xunta) y que la CEG le otorgó un valor de 650, lo que originó otro desfase de 400 millones.

Al empezar a conocerse los datos contables, la pasada primavera, Ramilo destituyó al secretario general del organismo, Rafael Sánchez Sostre, a quien achaca la mala gestión. "Yo no tenía firma para hacer ninguna operación bancaria sin autorización del presidente o del comité ejecutivo", declaró Sánchez Sostre a este diario. Sostre sostiene que hace tres años informó a Ramilo de la situación y le propuso un plan de viabilidad. "Él se opuso y ni siquiera aceptó reducir algunos gastos excesivos", dijo.

Dirigentes de la patronal revelaron que Ramilo, ante el cariz que tomaba el asunto, trató de dimitir después del verano, pero fue la misma cúpula de la CEG la que le forzó a continuar hasta aclarar las cuentas. La situación se invirtió hace unos días, con el caso en la prensa. Ahora, Ramilo pretendía continuar, pero los cuatro presidentes provinciales se reunieron con él el lunes y le forzaron a dimitir.

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