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El Lliure acoge el montaje de Moma sobre hijos de nazis basado en un libro cuyo autor es hoy partidario de Haider

¿Se puede ser judío, con familia muerta en Auschwitz, y amigo y partidario de Jörg Haider, el líder de extrema derecha austriaco? Peter Sichrovsky ha conseguido aunar tan contradictorias circunstancias, lo cual no ha dejado de reportarle críticas y los calificativos de "provocador", "oportunista" y "traidor". Sichrovsky, eurodiputado por el FPÓ de Haider desde 1996 (y desde 1999, miembro del comité director de la formación), es el autor del libro de entrevistas a hijos de nazis a partir del cual los valencianos de Moma Teatre han montado su espectáculo Nascuts culpables, que, tras su estreno en Valencia -donde recibió el premio de la crítica al mejor espectáculo de la temporada 1999-2000- y su presentación en otras ciudades españolas, siempre con gran éxito, recala ahora en el Teatre Lliure.Carles Alfaro, que comparte con Joaquim Candeias la dramaturgia y la dirección escénica del espectáculo teatral (y además actúa), dijo ayer a este diario que al montar Nascuts culpables ignoraban la posición ideológica y la polémica dimensión de Sichrovsky. No obstante, subrayó que todo ello no les preocupa y no afecta a la obra. "No comparto el posicionamiento de Sichrovsky, pero los que hablan en el espectáculo son sus entrevistados, no él; es esencial recordar además que el libro es anterior a la extraña decantación ideológica que llevó a Sichrovsky de denostar a Haider a caer en sus brazos". El director señaló que "el propio Tabori ha realizado un montaje con el material de las entrevistas de Sichrovsky" y consideró que las mismas contradicciones del autor pueden ser "un elemento más de reflexión" aportado por un espectáculo que gira precisamente en torno a la culpa.

Nascuts culpables pone en escena nueve entrevistas reales de Sichrovsky a hijos de nazis. Siguiendo al autor austriaco, de los personajes no se ofrece más que el nombre de pila y la edad, de forma que no se sabe quiénes eran exactamente sus progenitores. "Lo que prevalece es el acto confesional y no la denuncia, aunque en algunos casos las alusiones son bastantes claras", explica el director. Entre los entrevistados figuran hijos de funcionarios oscuros, pero también de oficiales de Estado Mayor y de grandes criminales. Alfaro destaca lo poderoso del conflicto que se establece para los personajes entre el amor filial y el horror de saber que el padre fue un asesino carnicero. "El denominador común de los personajes es el sentimiento de culpa, no renuncian a sentirse responsables del genocidio ellos mismos; su herencia es la culpa".

El trabajo dramatúrgico para llevar a escena las entrevistas ha sido grande: "El reto principal era cómo establecer la intimidad de la relación entre el entrevistado y el entrevistador ante el público. Situamos a los personajes de espaldas al público, separados por un muro de cristal y una cámara de vídeo proyecta sus rostros en una pantalla mientras hablan. El uso de lo audiovisual no es por efectismo, sino para ofrecer esa sensación de cercanía". La obra, que dura una hora y 40 minutos, no utiliza todas las entrevistas del libro ni las da completas; las presenta convertidas en monólogos, excepto dos que se ofrecen como diálogos entre personajes y un prólogo telefónico en el que se plantean las reglas de las entrevistas.

Alfaro informó de que el espectáculo lo estrenará en euskera el grupo Tantaka Teatroa en febrero y apuntó que ese montaje tendrá lógicas lecturas en clave vasca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de noviembre de 2000