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LA CRISIS DE LOS FONDOS DE EMPLEO

El 'caso Pallerols' tumba al presidente de Unió

El ex consejero de Trabajo Farreres y otro alto cargo dimiten por las anomalías en la gestión de fondos ocupacionales

Barcelona
La crisis por las irregularidades en la distribución por el Gobierno de la Generalitat de subvenciones para la formación de parados se cobró ayer dos nuevas víctimas. Ignasi Farreres, ex consejero de Trabajo, dimitió como presidente de Unió, partido que ha sido acusado de financiarse irregularmente. Una directora general también renunció a su cargo. Las dimisiones se producen tras una tensa semana en la que el Ejecutivo catalán logró superar, gracias al PP, una reprobación por la gestión de esos fondos. El líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, aspira a suceder a Pujol, mientras la existencia de más de 100 militantes receptores de subvenciones sugiere que las irregularidades van más allá del inicial caso Pallerols.

Las dimisiones no se hicieron esperar. Veinticuatro horas después de que el Parlamento catalán exigiera responsabilidades políticas al Gobierno de Jordi Pujol por el denominado caso Pallerols -de presunta financiación de Unió Democràtica de Catalunya (UDC) a través de los fondos de formación ocupacional-, ayer el presidente del consejo nacional del partido democristiano, Ignasi Farreres, anunció su dimisión irrevocable ante este órgano.

Las dimisiones no se hicieron esperar. Veinticuatro horas después de que el Parlamento catalán exigiera responsabilidades políticas al Gobierno de Jordi Pujol por el denominado caso Pallerols -de presunta financiación de Unió Democràtica de Catalunya (UDC) a través de los fondos de formación ocupacional-, ayer el presidente del consejo nacional del partido democristiano, Ignasi Farreres, anunció su dimisión irrevocable ante este órgano. Farreres dirigió el Departamento de Trabajo durante 11 años, hasta las elecciones autonómicas de octubre de 1999, y fue el último responsable de la adjudicación y gestión de las multimillonarias ayudas para la formación de parados.No fue Farreres la única víctima que se cobró ayer este escándalo. Dolors Llorens, subdirectora general de Empleo en tiempos de Farreres, también dimitió como directora general de Cooperativas y renunció a su cargo en el comité de gobierno de Unió Democràtica, donde ocupaba la secretaría de Acción Social. Con la dimisión de Llorens, en el Departamento de Trabajo ya no queda ninguna persona que tuviera responsabilidades ejecutivas en el reparto de los fondos, tras ser destituido el miércoles Josep Maria Puig, jefe de servicio de Formación Ocupacional y militante de Unió.

La renuncia de Ignasi Farreres llega una semana después de que los jueces archivaran una querella por prevaricación presentada contra él por el grupo de academias Méndez, que le acusaba de haber favorecido a militantes de Unió en el reparto de las ayudas para desempleados. Ésta fue la razón ("y librar a mi familia del impacto psicológico", afirmó) que acabó por convencer a Farreres, según explicó, de la idoneidad de su dimisión.

Pero la secretaria general de Unió, Núria de Gispert, apuntó la razón fundamental: dar cumplimiento al mandato del Parlamento catalán de depurar responsabilidades políticas. El ex consejero de Trabajo ya puso su cargo a disposición del consejo nacional el pasado mes de mayo, pero las bases rechazaron su renuncia.

La decisión de Ignasi Farreres y Dolors Llorens fue respaldada por unanimidad en la reunión que celebró ayer por la mañana en Barcelona el consejo nacional del partido -máximo órgano de decisión entre congresos-, que la acogió con una gran ovación de afecto.

En su discurso ante este órgano, Josep Antoni Duran Lleida, líder de Unió, admitió que todas las medidas adoptadas hasta ahora por la dirección del partido para salir airosos de la crisis se han demostrado insuficientes, pero añadió que las dos dimisiones y el acuerdo del Parlamento autonómico de auditar las academias relacionadas con militantes democristianos suponen un salto cualitativo que fortalecerá al partido ante la sociedad y la militancia.

Algunos consejeros nacionales se lamentaron del comportamiento de sus socios de coalición de Convergència durante la crisis y de las informaciones "distorsionadas" que los medios de comunicación de la Generalitat (Catalunya Ràdio y TV-3) han dado sobre el asunto. Entre las bases democristianas reina la impresión de que CDC ha "abandonado" a Unió en esta crisis.

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, se negó a enjuiciar la dimisión de Farreres y volvió a romper una lanza por el actual consejero de Trabajo, el democristiano Lluís Franco. El jueves, durante el debate parlamentario, en un gesto inusual en él y que no pasó desapercibido para la oposición, Pujol se sentó junto al consejero en los bancos reservados al Ejecutivo y le dio unas palmaditas en el antebrazo a modo de adhesión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de noviembre de 2000