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Un error médico lleva a tener trillizos a una mujer que quería gemelos

Patricia y Peter Thompson, padres de trillizos, han ganado un caso sin precedentes. Demandaron a una clínica privada de fertilización que no les hizo caso en 1997, cuando pidieron que sólo le fueran implantados a ella dos embriones y no tres. La pareja será compensada por los gastos de educar y alimentar al tercer niño, ya que habían firmado un contrato con el centro médico. La Cámara de los Lores, máxima instancia judicial británica, estipuló en 1999 que casos similares de negligencia médica sólo podrían ser estudiados por los jueces si mediaba un contrato. De haber acudido a la sanidad pública, donde esos tratamientos son gratis, los Thompson no hubieran podido reclamar. La situación familiar de los Thompson es compleja. Ella tiene 34 años. Su marido, de 57, ha sufrido un ataque cardíaco, y ambos han tenido que cerrar el quiosco que regentaban, para atender a los pequeños. Tienen otro hijo que nació sin ayuda de la ciencia un año después de los trillizos.

El caso ha reavivado el debate sobre el número de embriones que es ético implantar. Las clínicas apuntan a un problema económico. Cuantos más niños nacen en un centro más pacientes tienen, y tres embriones de golpe facilitan las cosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de noviembre de 2000