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Cartas al director

Defensa del mercadillo de la Alameda

Trasladar el Corte Inglés desde la plaza del Duque hasta Torreblanca, en Sevilla, no tendría mayor repercusión porque, como lugar fríamente pensado para sacar al cliente un máximo de dinero en un mínimo de tiempo, está desprovisto de alma y se puede clonar la misma aberración en cualquier parte de la ciudad o del planeta.En cambio, trasladar un mercadillo popular de un sitio a otro no se hace impunemente. Ya se ha comprobado con el Jueves, malherido desde su mudanza forzosa desde la calle Feria a la Alameda, bajo la protesta de vecinos y vecinas además de la exigencia de regreso de los comerciantes de la calle Feria.

Este tipo de actuaciones, como la que ahora parece que quieren hacer con el mercadillo de la Alameda, implica destruir las señas de identidad de muchos vecinos y vecinas, sus vínculos sociales de los que también participan muchas personas de otros barrios y pueblos, su solera, que se forjaron a lo largo de los años y a lo ancho de su escenario de origen. ¿"Normalización" de los mercadillos? ¿Desde cuándo un mercado abierto y popular tiene que ceñirse a una sola actividad (antigüedades o flores o artesanía) como si de un vulgar parque temático se tratase?

¿"Normalización" para qué? Y, ¿qué "normalización"?

Los domingos, el mercadillo no es solamente el corazón del barrio sino también el de Sevilla entera. ¿Cuántas personas encuentran lo justo para buscarse la vida dignamente? ¿Cuántas gentes se citan, se cruzan, venden, compran, se ríen, se enamoran, se relajan y vuelven contentas a sus casas gracias al mercadillo?

Y los de Lipasam ¿cuándo nos limpiarían la Alameda si no fuese por el mercadillo?- Soledad Ascencio. Sevilla.

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